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Pegando la Hebra

Programa especial dedicado al Día de la Mujer con siete mujeres excepcionales

micMaría Vicenta Porcartoday05/03/2026 13

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    Programa especial dedicado al Día de la Mujer con siete mujeres excepcionales María Vicenta Porcar


Cristina Fernández Cubas, Everilda Ferriols, Elvira Navarro, Marta Pérez-Carbonell, Marinés Scelta Almudena Gutiérrez y Susana Alfonso

El programa de hoy lo hemos dedicado al celebrar el Día de la Mujer con la intervenci´´o de siete mujeres realmente excepcionales: Almudena Gutierrez nos presenta los contenidos del número de este mes enero de la Revista Pasar Página que ella dirige, entre ellos, la entrevista a Eva Peydró acerca de su ensayo “El último tango en Paría. Un escándalo entre dos siglos”; Marta Pérez-Carbonell, es autora de las novelas «Nada más ilusorio» y Mañana seguiré viva, que nos ha presentado entrevistada por Susana Alfonso; Everilda Ferriols en el espacio El relato ha leído, Playa de los muertos´ de su hermoso libro, No estoy acostumbrada a la esperanza; Elvira Navarro, premiada escritora de cuento y novela, lo ha hecho con su libro  de relatos, La sangre está cayendo al patio; Cristina Fernández Cubas, también ha llegado con un libro de cuentos, Lo que no se ve. Escritora y periodista, cultiva el relato y ha publicado novelas, teatro, biografías o memorias. Traducida a 12 idiomas, tiene muchísimos premios, entre ellos, el Ciudad de Barcelona, el de la Crítica, el Nacional de Narrativa, y el Nacional de las Letras Españolas; en Palabra de poeta, la invitada ha sido Marinés Scelta poeta, docente y tallerista argentina.

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Almudena Gutiérrez y los contenidos de la revista Pasar página de marzo en PLH: Saludos, amigos oyentes de PLH. Un mes más, os cuento los contenidos de la revista Pasar Página, en esta ocasión, el número 93, correspondiente al mes de marzo de 2026.En portada, Eva Peydró, amiga y colaboradora de este programa, a la que ha sido un placer entrevistar para que les contase a los lectores de Pasar Página todo sobre su interesantísimo ensayo El último tango en París. Un escándalo entre dos siglos. María José Moreno, también muy conocida por nuestros lectores, ha hecho una entrevista a cuatro manos con su nieto, Alberto López Jaen, con el que ha escrito El club de Pepe Pepino y los secretos de Córdoba. Este es el segundo libro que escribe con él, y estamos seguros de que vendrán muchos más. Y no podían faltar las Olimpiadas de Milano Cortina que, como comento en mi editorial, han sido un remanso de paz ante los acontecimientos tan graves que estamos viviendo.

Leyendo entre amigas ha reseñado Las fuerzas contrarias de Lorenzo Silva. En esta novela, los famosísimos Bevilacqua y Chamorro, vivirán sus investigaciones en un tiempo en el que España está confinada. La lectura nos traerá el recuerdo de esos momentos tan difíciles de nuestra más reciente historia. El relato que cada mes nos “regala” Mercedes Pinto, es precioso y lo hemos acompañado de dibujos de Álvaro Alvarado, todos relacionados con el mar. Aprovecho este punto para dar las gracias a todos nuestros colaboradores que, desinteresadamente, nos ayudan a conseguir un sumario con una grandísima calidad. Continúo contándoos que hemos reseñado también, el cuento Nos tratamos bien, La península de las casas vacías, El rumor y Los diarios de Adán y Eva. No os perdáis la interesantísima vida de Margarita Elken o el artículo sobre la aparición de Bad Bunny en la Super Bowl. Como veis, nos gusta tocar todos los temas. Aunque probablemente habrá más homenajes a lo largo del año, dos artículos de este mes hablan de Gaudí, cuando se cumple el centenario de su muerte: Los niños también cuentan, y la visita de Manuela de diez años a Barcelona, y Yo fui ¿y vosotros?, con su particular visión de la Sagrada Familia. Pero hay muchísimo más, 50 páginas que os servirán para que paséis un buen rato y podáis profundizar en todo aquello que os parezca interesante.

Revista Pasar Página – PDF

Podéis encontrarnos en las redes sociales, en el blog de Pasar Página y, por supuesto, en Pegando la Hebra. Por Almudena Gutiérrez, directora de la revista Pasar Página y del espacio homónimo de Pegando la hebra.

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Marta Pérez-Carbonell presenta, “Mañana seguiré viva”, entrevistada por Susana Alfonso Codina para PLH: Susana Alfonso Codina, crítica, agente y correctora literaria, componente del equipo de Pegando la Hebra entrevistó a la escritora Marta Pérez-Carbonell.

Esta crónica de la interesante charla mantenida entre ambas en la Librería Imperio, donde se presentó en Valencia, Mañana seguiré viva”: La escritora y profesora de Literatura Española en Colgate University, New York, Marta Pérez Carbonell, se doctoró en la Universidad de Londres, especializándose en la obra de Javier Marías. Y combina, asimismo, la colaboración en medios de comunicación con la escritura.

Tras deslumbrarnos con su primera novela Nada más ilusorio (Lumen, 2024) publica ahora una segunda, más ambiciosa si cabe, con el sugerente título de Mañana seguiré viva (Lumen, 2026). El relato de Linda Rams, una diva, una gran actriz legendaria, retirada en Capri de la vida pública, donde ya quedan lejos los días en que los focos y los flashes deslumbraban a ese mito de la época dorada del cine. Junto a su entrañable amigo periodista, Lorenzo Belmonte, la actriz recuerda las heridas que marcaron su juventud, las películas y el brillo que la convirtieron en una leyenda, los amores frustrados, la relación con su hija Silvia y las fisuras que la fama ocultó durante demasiado tiempo.

Pérez-Carbonell retoma varias cuestiones como el propio acto de contar, los límites entre realidad y ficción, así como la identidad: cómo somos, cómo nos demostramos, cómo nos ven los demás o cómo contamos nosotros las crónicas de otros; temas, en cierto modo, fetiches en la breve carrera de la escritora. Tal como nos contó Marta, incide en la importancia del azar, en cómo este, al final, así como la casualidad tienen mucho más que ver con el devenir de nuestra historia de lo que creemos. Miramos —según apuntó— en quiénes nos hemos convertido influenciados por el pasado y la memoria es traicionera; y esa es la gran paradoja, que nos basamos en ella para explicarnos, pero no es cien por cien fiable. La libertad también juega un papel muy importante en Mañana seguiré viva, la protagonista lucha constantemente por conseguirla, por ser libre de los demás y libre para vivir como ella elija. En ambos libros, la intriga está presente, quizá en esta de una manera más metafísica; de hecho, uno de los epígrafes de la novela es un poema de Mary Oliver: “Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?»” Lo primero, recomendar esta historia, que estamos seguros os cautivará como a nosotras. Por Susana Alfonso Codina

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Everilda Ferriols en El relato de…: Los cuentos siempre han tenido y tendrán un lugar en Pegando la Hebra.

Hoy hemos ofrecido la lectura de uno de ellos en la voz de su autora, Everilda Ferriols, primera de una lista de autores que irán interviniendo en próximos programas.

Everilda Ferriols nació en Valencia., es Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación ación pura y prestigiosa bibliotecaria. Ha publicado numerosos artículos relacionados con su profesión. Es Facultativa de Archivos y Bibliotecas de la Generalitat Valenciana. A lo largo de su carrera profesional ha desempeñado puestos como Jefa de Sección de Control Bibliográfico y Normalización de la Biblioteca Valenciana Nicolás Primitivo, Directora de la Biblioteca Pública de Valencia Pilar Faus, y Jefa de Servicio en la Biblioteca Valenciana Nicolás Primitivo. Ha publicado su primer libro de relatos, No estoy acostumbrada a la esperanza (Shangrila), con una hermosa portada que reproduce un cuadro de Wilhelm Hammershoi.

El libro está enmarcado bajo el epígrafe de un verso de Emily Dickinson. Y de él ha dicho la crítica, entre otras cosas: “En el relato La literatura intoxica, opera como una suerte de doctrinal o arte poética de los textos de Ferriols: `La literatura intoxica, Cervantes lo sabía y, gracias a él, el mundo entero; yo debería haberlo sabido, pero me temo que desde niña he estado intoxicada y, por tanto, incapaz de reconocer el peligro que entraña creer lo que dicen los poetas´. Un tóxico adictivo”; “Los textos de Ferriols antojan, a menudo, escuetas glosas de la atmósfera huidiza, la desconcertante lucidez y exquisita ironía de esa autora”; “…hay pequeñas piezas maestras, como Avenida —involuntarias enseñanzas del quietismo lumpen—, o Llama —acerca de esa naturaleza extraviada de la literatura—, Plaza —delicioso tono sobre la vida vecinal, con un cierto aire chejoviano—, La niebla brilla —historia fascinante y malvada de una bibliotecaria con parca vida social y amorosa—, Cerezas —pieza realmente concisa y magistral— (…) Hay varios textos donde sobreviene una serenidad y un bienestar excepcional, relacionado con la contemplación de una playa u otros lugares fuera de la ciudad, como los textos Mediodía, Oliva, Septiembre o Playa de los muertos -descripción de un momentáneo paraíso, de beatitud ensimismada.”. Este libro de Everilda Ferriols es de indispensable lectura para los amantes de los relatos de gran calidad.

Escuchar la voz serena y serena de Everilda Ferriols leyendo el relato Playa de los muertos, de su libro, No estoy acostumbrada la esperanza, ha sido un auténtico deleite.

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 Elvira Navarro nos presenta “La sangre está cayendo al patio”; Enrique Vila-Matas dice: “El talento literario es un don natural de esta autora… la sutil, casi escondida, verdadera vanguardia de su generación”

Una familia se traslada a un chalet a medio construir, antes de que estalle la pandemia. En esa casa sin muebles la indiferencia se va adueñando de las relaciones. Un trabajador de mantenimiento de autopistas llena su piso de animales que recoge en a carretera y convierte su hogar en un peculiar zoo. Recién separado, el vigilante de una promoción de viviendas sufre alucinaciones acústicas. Una mujer descubre que su lavadora no lava con agua, sino con sangre. Y otra tras declarará en quiebra la carnicería heredada de sus padres, debe desprenderse, poco a poco, del humilde legado familiar y con él, de los seres que ama. Cada una de estas pinceladas corresponde a uno de los relatos de un libro de cuentos excepcional, “La sangre está cayendo al patio”, escrito por una mujer a la que se le denomina como una de las grandes escritoras españolas de hoy, una cirujana precisa y certera de las emociones más escondidas del corazón, Elvira Navarro. Una mujer que nació en Huelva pero que estuvo una buena parte de su juventud viviendo aquí en Valencia. Ha escrito cuentos y novelas premiadísimos muy valorados. Andrés Newman ha dicho: “Una obra impecable sobre la pérdida, de la ligereza sobre qué hacer, o cómo contar el peso posterior. Brutalmente honesta pero misteriosamente elusiva, con precisión de cuchillo y poética aspereza” Elvira Navarro indaga en la dialéctica de los cuidados, en sus vulnerabilidades y herencias y vuelve a poner en jaque las fronteras entre lo real y lo imaginado. La audacia formal una vez más no pierde de vista la intensidad del relato. Ella sabe escuchar las voces del pasado, ella sabe escuchar y, por eso, su obra una vez más se dice que sobresale.  Marta Sanz dice “El humor negro y la tragedia con prestidigitación literaria, tecnológica y memoria. Un destilado de inteligencia narrativa en el que Elvira muestra que la verdad está en errada dentro de los más sofisticados artefactos, con una capacidad de penetración. una sensibilidad y un sentido mucho más que sobresalientes.”

Elvira Navarro nació en Huelva, pero pasó su infancia entre Córdoba y Valencia, y desde los dieciocho años reside en Madrid, donde se licenció en Filosofía por la Universidad Complutense. En 2004 ganó el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, entre 2005 y 2008 disfrutó de una beca de creación en la Residencia de Estudiantes. Su primer libro, La ciudad en invierno, publicado en 2007 fue distinguido como Nuevo Talento Fnac y del que Enrique Vila-Matas, dijo: “El talento literario es un don natural de esta autora, que ha escrito un primer libro tan clásico como feroz y admirablemente transgresor: la sutil, casi escondida, verdadera vanguardia de su generación”. Elvira nos cuenta que para ella “él es uno de los grandes y que diga eso de mí es casi como si te dan un premio de estos con dinero, porque esto no se paga con dinero, porque es un gran apadrinaje. Esa es una de las cosas más valiosas a las que puede llegar un libro”. Después fue incluida en la lista de los 22 mejores narradores en lengua española menores de 35 años de la revista Granta. Ha colaborado con:  revistas como El Cultural de El Mundo, Ínsula, Letra Libres, ha colaborado con los diarios: Público y El País; ejerce la crítica literaria en:  Qué Leer y en el blog «La tormenta en un vaso», e imparte talleres de escritura, imparte talleres de escritura y su obra ha sido traducida al inglés, francés, sueco, italiano, japonés, serbio, coreano y turco. Con La isla de los conejos, “De repente empezaron a salir traducciones al japonés al coreano al turco y es muy extraño porque es que un libro de cuentos, con lo difícil que es que haya llegado hasta ahí “.

La sangre está cayendo al patio” incluye los cuentos: La lavadora, El proyecto, El miedo a la ciudad, El recogedor de animales, El vigilante, Tela de araña, El ramito de violetas, Los amores idiotas y La ciudad del miedo. Los temas del libro son: el miedo; la descomposición del tejido social; la comunidad y el otro como vigilancia y exclusión, como monstruo; el desbordamiento de lo cotidiano; lo animal, la carne, la sangre, el cuerpo o el quiebre mental. Con Elvira hablamos de estos temas. Del miedo en los relatos afirma: “el miedo es un motor el miedo puede ser un motor de cambio y también puede ser una parálisis. Todos mis personajes en este libro están a punto de paralizarse por el miedo, pero decidiendo, para realizarse, atravesar ese miedo, deciden ir hacia él para trascenderlo (…) Hay tres cuentos que funcionan como un tríptico parisino para poder contar algo que me dejó noqueada cuando fui a París siendo muy joven”. Y nos habla de su idea idealizada de Europa y como esto cayo al visitar la banlieue de Sant Denis que funcionaba como un apartheid, con una gran problemática social de la desigualdad es salvaje. “Yo lo que contemple fue una descomposición social absoluta, que ahora ya ha llegado aquí y los cuentos son sobre la descomposición social, lo que está ocurriendo en cada uno de los relatos es un reflejo, cada uno con su trama, de esa descomposición del tejido social”. Sobre los personajes se quiebran: “Sí, están muy anclados y que a veces toman decisiones que son muy autodestructivas y a veces incluso creen que están haciendo algo bueno. Como en el caso del recogedor de animales que lo hace porque cree salvarlos”. Del desbordamiento de lo cotidiano y los elementos de lo extraño, de lo paranormal o al menos el protagonista lo vive como tal: “Hay esta doble vertiente: en la lavadora parece que es la sangre el elemento que irrumpe y aunque hay una investigación, pero no se logra averiguar nada. En el cuento del vigilante nocturno que escucha unas voces no se sabe muy bien si es un elemento paranormal o no a mí me gusta moverme en ese terreno de la ambigüedad, que es una ambigüedad semántica, algo está funcionando como metáfora que apunta al sentido total del libro, como un condensador de significación que siempre está enriqueciendo la narración.  El cuerpo es muy importante este libro es muy visceral, los cuerpos tienen mucho protagonismo. Yo quería trabajar el cuerpo porque el cuerpo es lo que nos mantiene la conciencia de que somos seres finitos. Yo quería meter cuerpos que te dan problemas, que te impiden vivir”. “Los cuentos tienen mucha crítica social porque el paisaje de fondo es esta sociedad en descomposición, donde los individuos son personajes que no encuentran ayuda, tampoco la piden y las dinámicas sociales permiten que se aíslen. Las casas se están desangrando como los personajes. El espacio las casas como metáfora de ellos. El orden en los cuentos en el libro tiene que ver con la intensidad. Sigue la estructura de una novela donde lo más intenso está en medio hacia el final y ahí está el relato Los amores idiotas, el más extenso, es casi una novela corta con capítulos. El último cuento cierra con el miedo, La ciudad del miedo, pero con la protagonista que no se da por vencida. Va acompañada por el personaje simbólico del protector. Quería que, al final hubiera esperanza”.

Elvira navarro, una escritora multipremiada con el reconocimiento de la crítica y de los autores más importantes por sus novelas y cuentos y con obra suya en innumerables antologías colectivas, cuyos relatos que funcionan, tanto como cuentos de terror psicológico, como piezas de realismo social degradado; con una técnica narrativa de un realismo hiperconcreto, sensorial, lleno de detalles domésticos, técnicos o meteorológicos que sirve para que lo extraño irrumpa con más fuerza; una atmósfera densa, casi táctil a modo de espejo del estado mental de los protagonistas; escrito con frases largas, casi sin descanso, que imitan el pensamiento agobiante y obsesivo de los personajes y con la ambigüedad de la que nos ha hablado Elvira, los textos nunca cierran el sentido, todo ello hace que la lectura de los textos de Elvira Navarro sea indispensable para los amantes de la literatura de calidad.

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Cristina Fernández Cubas presenta su libro “Lo que no se ve” en Pegando la Hebra:

Cristina Fernández Cubas nació en el Mediterráneo en Areny de Mar y, envueltos por el embrujador sonido de las olas, escuchaba los cuentos que iba narrando Totó, que tenía de pequeña. Una mujer singular que fue determinante en su posterior trayectoria como escritora ya que fue quien inculcó su amor al género: “Sentía placer por las historias de misterios, leyendas y sucesos que nos contaba. Eran bastante truculentas y me gustaban mucho. No tenían un final claro y se les podía dar varias interpretaciones a veces nombraba al demonio y eso sí que me daba miedo. Y me iba a la cama reflexionando pensando finales posibles de qué podría pasar, porque cuando le preguntaba quién se lo había contado me respondía que se dice el pecado, pero no el pecador.” Este fue el entorno en el que se gesto el amor al cuento de Cristina Fernández Cubas, género literario que ella defendió cuando, después de una generación magnífica de cuentistas, dejó de estar bien vistos lo de escribir cuentos. Pero ella era una cuentista y luchó por el cuento. Nos cuenta que ella no olvida cuando había restricciones eléctricas por la noche y entonces la casa era otra casa, “con candelabros, con las sombras, y las historias de Toto una señora a le que le debo tanto (…) esto influyó mucho en mí, esa fascinación por lo Otro, lo que no es normal, las historias que parecen imposibles pero que son verosímiles, las historias de lo que no se ve. Cada cual tiene un mundo y el mío narrativo es inquietante. esta sería la etiqueta que le pondría a mi obra”.

Cristina empezó a escribir como un juego en unas libretas que tenía escribía y luego de mayor se obsesionó en hacer novelas policíacas. Estudió Derecho en Barcelona y un diplomado en periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid.  Ejerció como periodista hasta que se dedicó por completo a escribir.

Ha escrito ocho libros de cuentos, res novelas; un libro de memorias narradas; teatro, una biografía y literatura infantil. Ha vivido en El Cairo (Salgari), Lima, Buenos Aires, París o Berlín y en Grecia cuando estudiaba griego. Traducida a más de diez idiomas, ha revitalizado el cuento, es la maestra del cuento en español y la maestra del terror. Ella dice que inquietar, ofrece una reflexión sobre lo fantástico, género que da las posibilidades para obtener un punto de vista más complejo del entorno.  Es una de las escritoras más premiadas y ha obtenido, entre otros muchos: el Premio Cálamo, el Ciudad de Barcelona, el Salambo, el Qwerty, el Tormenta, por Todos los cuentos; el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa, por La habitación de Nona; o Nacional de las Letras Españolas (2023), por «la magia de su narrativa que la ha llevado a ser considerada como una de las mejores cuentistas españolas».

Después de la muerte de su marido, Carlos Trías, que la apoyo desde su primer libro, dejo de escribir durante varios años. Volvió a hacerlo con el seudónimo Fernanda Kubbs, con la novela La puerta entreabierta. “Era otro cambio de registro con cosas inverosímiles. A mí me gustan que todo lo inverosímil parezca verosímil, que el lector crea lo que esté pasando, pero allí era increíble: una periodista que visita a una evidente y acaba dentro de la bola.” Pero siguió escribiendo con su nombre obteniendo premios y reconocimientos. Durante casi diez años no había publicado otro libro de relatos y ahora llega con “Lo que no lo que no se ve” que, según nos dice, “podía ser el título de toda su obrade todo lo que escrito hasta ahora porque yo siempre he querido que, lo que no se ve, pero está, como pueden ser la parte oscura de las personas, la sombra de los objetos, la memoria, los recuerdos, los pensamientos, son los que finalmente hacen el cuento. El cuento o el relato porque todavía ahora, te parecerá increíble pero muchas veces hablando de cuentos la gente se cree que nos estamos refiriendo a cuentos para niños (…) cuando yo publiqué el primer libro de cuentos la verdad es que éramos poquísimos.” A mi no querían publicarme y, estando en El Cairo, Carlos volvió a Barcelona y llevó mi manuscrito a Tusquets sin decirme nada y a Beatriz le encantó y dijo que adelante. Y ese fue el comienzo no diré de mi vida, pero sí de una nueva vida para mí.”

“Lo que no se ve” contiene seis relatos deslumbrantes unidos por una línea casi invisible, pero está ahí: es la línea de lo que no se ve, de la parte oculta de las cosas. En ellos podemos reconocer el sello personal de la autora, tanto en aspectos temáticos como formales, temas que, en cada libro se actualizan y se refuerzan, como: la búsqueda de la identidad, articulada mediante el motivo del doble; el paso a la edad adulta; la incomunicación; la soledad; o el extrañamiento, el umbral o esos espacios liminales entre ambos mundos y el lugar donde habita “lo que no se ve”. El tiempo y los espacios, el papel de los sueños, la ambigüedad entre lo real y lo irreal, y la creación de atmósferas inquietantes y turbadoras; la exploración de los recuerdos de juventud, y las relaciones familiares, especialmente entre hermanas. En la intimidad con el otro encuentra un lado oscuro. El conflicto. En Tu joan, yo Bette, el juego de espejos y del doble permite explorar una relación entre hermanas con intercambio de identidades, pero esta vez con un plano metaliterario, la ficción dentro de la ficción; en ¿De qué se habla en las fiestas? El tema de la culpa y los espacios entre espacios en la amistad entre dos chicas que solo tiene lugar en los pasillos del instituto, pero nunca fuera; en La hermana china, la protagonista habla de la relación con su hermana mayor, una niña perfecta, “tan frágil, tan etérea, tan distinta de mí, corpulenta, grandota…¿fea?”, que fue adoptada en China cuando era un bebé. Y es justo en la separación de las hermanas cuando Adelfa, protagonista y narradora, recupera su identidad; Monomio, ocupa el espacio central del libro y es el más desasosegante y perturbador porque se adentra en el lado oscuro, en la incursión de lo insólito cuando los amigos de la narradora invocaron al Otro, a la figura diabólica, algo que ella no vivió; Il buco” es el único relato con un narrador protagonista masculino. Viene de un sueño que tuvo Cristina: Bruno visita la catedral de M*** y sumido en pensamientos y cábalas sobre qué hubiera sido de su vida con Enma, su pareja anterior, atraviesa de repente un umbral ¿o zona de paso a otras dimensiones? Bruno se da cuenta de que no hay palabras para describir la inmensidad, lo eterno… las palabras no bastan ¿para explicar qué? El cruce al otro lado es uno de los motivos recurrentes de Cristina; Candela viva, es el relato que cierra el volumen, nos adentramos junto a Jana, en un establecimiento muy singular. Y, al traspasar la puerta de la cerería de Candela, cruzamos el umbral hacia la dimensión de lo insólito, donde lo que siente Jana es calma, sosiego, descanso y satisfacción, tanto en sus percepciones sensoriales como en sus pensamientos. A ella le gustaría detenerlo, pero no puede. El paso del tiempo…  del que Cristina dice: «de mi percepción de que a medida que cumples años los días se acortan, el tiempo encoge de una manera tremenda. Pero, afortunadamente, en mis cuentos el espacio y el tiempo no son variables tan inamovibles como pueda parecer.».

Y a nosotros se nos pasó el tiempo volando mientras escuchábamos a la fascinante, sabia e inteligente Cristina Fernández Cubas, una escritora insólita que ama lo insólito. Nosotros la amamos a ella, lo que escribe, lo que dice, lo que sugiere, lo que silencia…

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Marinés Scelta en el espacio Palabra de poeta. Marinés Scelta nació en Mendoza, Argentina, en 1984. Es profesora de Lengua y Literatura y tallerista. Forma parte del colectivo literario y feminista “Write like a girl”, cuyo objetivo es investigar y difundir la literatura hecha por mujeres y disidencias, y la creación colectiva. Publicó Saber lo que se pierde (Peces de Ciudad, Buenos Aires, 2016), Otros territorios posibles (elandamio ediciones, San Juan, Argentina, 2021), Así ha de ser la ausencia (El ángel editor, Quito, 2023,) y El oficio equivocado (Falta Envido ediciones, Tucumán, 2024). Formó parte de diversas antologías como Antología de la Poesía Argentina Actual (Sanlope editorial, Las Tunas, Cuba, 2022). Organiza el Encuentro de Poetas Cuyo-Pampa. Participa, además, en el programa radial Restos Diurnos (que se transmite por Radio UTN Córdoba, Argentina) con la columna “Los ritos”, sobre poesía contemporánea.

Sobre su primer libro Saber lo que se pierde, Gustavo Yuste dijo: “Hay algo inquietante en la poesía de Marinés Scelta y eso puede verse en su primer libro: Saber lo que se pierde (Peces de ciudad, 2017). Con un tono fluído, en sus versos aparecen reminicencias de generaciones poéticas anteriores, creando un diálogo entre lo contemporáneo y lo clásico. De todas maneras, eso solo puede apreciarse una vez que se sale del primer estupor que genera la sagacidad de sus poemas. “Nada crece donde está encerrado/ lejos del sol/ acorralado en una mata de espinas/ hiciste que deseara las muertes de cada día”, escribe en uno de los primeros poemas del libro, abriendo la puerta a lo que será una de las claves de su poesía: una aparente sencillez que en realidad necesita una relectura.”

Sobre el libro Así ha de ser la ausencia, Sabrina Usach dijo: “La poesía de Marinés nos muestra que, más allá del mundo de las apariencias, de la urgencia por relatar una realidad de manera objetiva, de repetir lo que ya se vive en el cotidiano, existe la posibilidad de un lenguaje contemplativo que, además de contar una historia, nos enfrenta a la propia observación de nuestros territorios, de nuestros entornos y nuestros cuerpos, siempre con su particular sensibilidad, su única forma de crear largas imágenes en las que se puede soñar, respirar, encontrar la luz, habitar el lenguaje. “Por su parte, Luis Benítez dijo: “Más allá de la identificación que pueda el texto producir en aquellos que atraviesan por similares circunstancias, sobran los ejemplos de intentos fallidos de crear poesía a partir de vivencias, por más penosas y extremas que estas sean. No es el caso de Así ha de ser la ausencia, de Marinés Scelta, donde objetivamente se aprecia un trabajo con el lenguaje y la presencia de una potente inteligencia poética detrás del empleo de los recursos estilísticos. Esta resulta muy capaz de partir de lo luctuoso hacia la belleza y, en un audaz viaje de ida y vuelta entre ambos campos, situarnos en el medio de asociaciones de ideas y sensaciones táctiles, auditivas y visuales que muestran y demuestran que lo Real inapresable se trata de un todo donde la muerte -a pesar de su tremendo peso específico- es un elemento más, sino neutralizado, sí compensado por aquellos que componen su Otredad”.

En la obra de Marinés Scelta habita la Intensidad poética emocional y un trabajo cuidadoso con el lenguaje, no solo como expresión de emociones personales, sino como una construcción poética que trasciende la mera descripción de experiencias vitales. En su poesía no urbana, la naturaleza, la pérdida y la memoria no son sólo temas, sino estructuras simbólicas que atraviesan el poema que oscila entre lo introspectivo, lo evocador y lo meditativo. Marinés Scelta tiene la capacidad para transformar dolor, ausencia y memoria en imágenes poéticas. La poesía aparece como un modo de atravesar la ausencia y otorgarle forma, construcción. Para ella la poesía es una forma de elaboración de la experiencia, de la pérdida, la memoria y el duelo, no como catarsis inmediata, sino como un trabajo de transformación del dolor en lenguaje. Ser poeta implica habitar la palabra con conciencia y exigencia.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.


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