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Cristina Araujo Gámir se consagra como una autora prodigiosa con su segunda novela “Distancia de fuga” Cristina Araujo
“Nostalgia es la palabra que define no sólo mi manera de escribir, sino casi mi manera de vivir”

No se puede empezar mejor y con mejor pie una carrera literaria. Cristina Araujo Gámir que escribía desde muy pequeña, a partir de trasladarse a vivir a Frankfurt en 2011, retomó el hábito de la escritura y con la primera novela. “Mira a esa chica”, ganó el XVIII Premio Tusquets Editores de novela, de la que los miembros del jurado han dicho: “el descubrimiento de una nueva voz. Podemos decir que ha nacido una gran voz que dará mucho que hablar”. “Tuvimos claro qué obra era la ganadora”. “Ejercicio de inteligencia aplastante”, una novela de una gran hondura psicológica, precisa, excelentemente construida que disecciona con fina inteligencia los entresijos del pensamiento patriarcal, al que se atreve a mirar de frente en toda su complejidad”; “ágil y fresco, huye de cualquier impostura para explicar unos sentimientos difíciles de colocar bien. La autora quiere que sintamos lo que siente la protagonista antes, durante y después de ese acto brutal”. “Una novela deslumbrante, adictiva, necesaria sobre una experiencia dramática al final de la adolescencia (…) una voz que dará mucho que hablar”. Todas las predicciones se han cumplido. “Distancia de fuga”, su segunda novela que nos ha presentado Cristina Araujo, una brillantísima historia de amor que indaga en la complejidad de la fama y los efectos de la sobreexposición mediática. que la consagra como una autora prodigiosa.

Cristina Araujo nos ha hablado de los orígenes de la novela cuando ella tenía 18 años: “… en aquella época yo tenía como mucha fijación con el tema de los hermanos porque había sido hija única y no tuve hermanos durante mucho tiempo. Quería como un hermano de mi edad, alguien como interlocutor. Me atraía mucho ese tema y escribí esa novela, que me da cosa llamar la novela, pero bueno ya tenía formato y un título, “La casa del cisne Negro”. A mí me encantaba esa historia que va de dos hermanos, Frances y Robin y la historia estaba completamente cerrada, perdón, centrada en esa relación de los hermanos. Y apenas salía un amigo de Robin que se enamora de Frances, pero no había apenas romance”. Luego fui evolucionando, tenía otros gustos, otros anhelos, pero siempre tenía muy atravesada esa novela y a sus personajes. Muchos años después, Araujo Gámir decidió desempolvar esa historia, pero fue mutando en el proceso hasta devenir en “Distancia de fuga” en la que, según la sinopsis, “Todo comienza durante el verano que Theo, un reservado estudiante de filosofía, pasa en la villa familiar de su amigo Robin en el norte de Italia. Allí, deslumbrado por el entorno, conoce a Frances, la hermana de Robin, y este encuentro bastará para trastocar sus vidas. Porque mientras Theo lucha por concentrarse en la tesis que podría abrirle las puertas de un selecto grupo de la universidad, Frances está a punto de convertirse en una estrella mundial, la protagonista de una serie que arrasará en las pantallas. Y cuando el éxito estalla, entre fiestas de ensueño, alfombras rojas y noches sin fin, el abismo entre sus dos mundos amenaza con destruir la frágil historia de amor que acaba de nacer.”

Pese a que ese amor es el tema central de Distancia de fuga, otros temas van surgiendo de forma natural en la narración: el amor fraterno; la relación con la madre; las dependencias; la muerte sobre la que dice: “La muerte es un tema que me atrae, pero aquí surgió para servir a la historia”; la diferencia entre dos mundos, el universitario y el de la fama de ellos nos dice; “La universidad es un ambiente que me gusta muchísimo, y ese lo conozco, pero también me apetecía explorar ese otro mundo del lujo y el dinero, por la libertad que te da. Una libertad un poco controlada, porque al final haces cosas que le vienen bien a tu carrera. Y ahí sí que me documenté. ¿Cómo alguien que lo tiene todo –belleza, éxito– para ser feliz se deprime, se autolesiona, se droga…?”; “Me gusta la introspección, que los personajes se metan en sí mismos y muestren lo más vergonzoso que tiene”. Le hablamos de las deslumbrantes metáforas que utiliza, del narrador que se inmiscuye y no es el omnisciente típico del realismo. Nos responde que “El estilo es lo que más trabajo de todo. Puedo pasar horas y horas para dos frases. A veces leo lo que he escrito y pienso ese adjetivo debería tener cuatro sílabas y ser esdrújulo, y empiezo a buscar. Es algo muy obsesivo,” Respecto al amor en la novela, “Necesitaba un impedimento para la relación: el mundo de la fama y el dinero”. Respecto a la nostalgia que habita la novela afirma: “Nostalgia es la palabra que define no sólo mi manera de escribir, sino casi mi manera de vivir, lo que no me hace nada de gracia.” Con emoción habla de las mujeres de referencia en su vida: “Son mi madre, mi abuela y mi tía, porque crearon un hogar en el que yo disfruté de muchísima libertad, donde siempre se apoyaron mis sueños, se podía hablar de todo y donde tuve el privilegio de poder escoger mi camino gracias a la confianza que siempre me demostraron y a cómo me arroparon cada vez que fallé. Pero, sobre todo, porque era una casa donde siempre se fomentó por encima de todo el respeto hacia los demás, a la gente mayor la compasión, la tolerancia y el hecho de ser una buena persona que son valores que yo en aquella época no veía tan claramente en otros entornos.”

Cristina Araujo es una escritora singularísima que, en “Distancia de fuga”, nos presenta un triángulo emocional que se establece entre Frances, Theo y Robin, este último como bisagra en una historia donde conviven el amor, sentimientos y emociones y la dificultad de sostener un amor cuando las trayectorias de vida son radicalmente opuestas. Esperamos ya su tercera novela.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.