«La poesía no se trata de temas sino de un modo de mirar y abrir paisajes»
Denise León nació en Tucumán, al norte de Argentina, se doctoró en Literatura Latinoamericana en la Universidad Nacional de Tucumán en Argentina. Ha publicado Poemas de Estambul (Alción, 2008), El trayecto de la herida (Alción, 2011), El saco de Douglas (Paradiso, 2011), Templo de pescadores (Alción, 2013), Sala de espera (elCRUCEcartonero, 2013), Poemas de Middlebury (Huesos de Jibia, 2014), Mesa de pájaros (Bajo la luna, 2019), Árbol que tiembla (La Ballesta Magnífica, 2022) y en 2023 la Editorial de la Universidad reunió su poesía publicada hasta el momento en un volumen titulado Nostalgias del Imbat. Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías y traducidos al japonés, al polaco, al inglés y al portugués.

Recibió, entre otros reconocimientos, el Segundo Premio en poesía del Fondo Nacional de las Artes, la beca Fulbright-Conicet y la Beca de Investigación del DAAD. Actualmente se desempeña como Profesora Asociada de Literatura Latinoamericana en la Universidad Nacional de Salta, como Profesora Adjunta de Teoría de la Comunicación II en la UNT y como Investigadora en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) trabajando sobre temas relacionados con poesía, misticismo y género en América Latina y el Caribe.

Nieta de inmigrantes sefaradíes que vinieron desde Esmirna, Turquía, parte de su poesía está escrita en ladino o judeo-español, ese idioma que los judíos sefardíes forjaron en el exilio luego de ser expulsados de España en 1492. Myriam Moscona afirma: “En el medio del judeo-español hay un afán conservador que ella no comparte. Lo que ella busca no está en la pureza del judeo-español, ni en la grafía cuidada, está en el choque de la memoria que, al estallar en una caleidoscopía, rompe, multiplica en distintos cristales su percepción familiar, su parte por el todo”. “Denise León avanza sin pisar. No había camino porque ella lo abre para su propia poesía. Quiere tener una voz, no en ladino, sino una voz entre los poetas de su entorno, de su generación. La vida frotándose con las palabras, las dos lenguas frotándose en el sueño de la memoria. Ella misma la llama “una lengua inventada, una lengua que no es de ninguna parte y que por eso tiene también algo de deliberado, de artificial y de imposible. Una lengua que no tiene sombra, como el agua…”.

Por su parte, Enrique Foffani dice: “Al avanzar por su camino, la poesía de Denise León lleva en su morral de viaje lo ya escrito. Cada vez que escribe un libro nuevo, continúa los anteriores: son libros-collares en los que va engarzando las cuentas. No podría ser de otro modo para quien concibe la poesía como un fondo de memoria. De eso se trata: de no olvidar las vidas que pasan a nuestro lado, que nos rozan, que nos convocan, para ingresar finalmente en el campo de la experiencia”. Adriana Kanzepolsky, en el prólogo de Nostalgias del Imbat señala que la memoria, la familia, el duelo, la maternidad, la migración y las herencias culturales forman una constelación temática que atraviesa toda la obra de León. Julieta Lopérgolo, subraya la coherencia y continuidad de toda la producción de León. Habla de una escritura de la lentitud, de la observación minuciosa y de la memoria, donde cada libro parece prolongar el anterior en una misma exploración existencial. Salvador Biedma y Arantxa Laise destacan la capacidad de León para construir imágenes sencillas y cotidianas cargadas de misterio, así como la manera en que su voz se abre a otras voces: las de la tradición familiar, los autores que cita y la lengua heredada de los abuelos sefardíes.

Acaso en su libro Árbol que tiembla la memoria familiar deja de ser únicamente un tema para convertirse en una forma de conocimiento. La historia de los antepasados, el exilio y la transmisión de las palabras, aparecen como raíces que sostienen la identidad. Para Denise León «La poesía no se trata de temas sino de un modo de mirar y abrir paisajes», es un trabajo de la memoria: «un río sucio que va arrastrando cosas». No la concibe como un archivo ordenado sino como una corriente que mezcla tiempos, voces y experiencias. Esa concepción está en el centro de toda su obra. La poesía no es para ella un género literario sino una forma de memoria y de atención: una manera de mirar el mundo, de escuchar a los vivos y a los muertos, de reunir lenguas dispersas y de convertir la experiencia en una voz propia. Esa voz, nacida entre el español, el ladino y los recuerdos familiares, es quizá la marca más reconocible de toda su obra.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, España, y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.
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