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Pegando la Hebra

Arantza Portabales, Vicente marco y Carmen Giménez, María José Galé Moyano y Juan Lebrun en PLH

micMaría Vicenta Porcartoday11/06/2026 13

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    Arantza Portabales, Vicente marco y Carmen Giménez, María José Galé Moyano y Juan Lebrun en PLH María Vicenta Porcar


Dos grandes novelas, teatro en la radio y una lectura poética, en nuestro tiempo de cultura

 

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 Entrevista a Arantza Portabales

Arantza Portabales presenta en PLH su thriller “Asesinato en el molino del cura”, segunda entrega de la adictiva saga  de “Los crímenes de Loeiro”: Arantza Portabales es escritora, en español y gallego, licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y ha trabajado hasta agosto de 2025 como funcionaria de la Escala Superior de Finanzas de la Junta de Galicia. Inició su carrera literaria con la microficción, género por el que ha sido galardonada con numerosos e importantes premios como el de Narración Breve de la UNED y el Premio Manuel Murguía de relato, entre otros. También gana el premio Manuel Murguía de relato con su obra en gallego «Xanelas». Con Deje su mensaje después de la señal, publicada inicialmente en gallego y ganadora del Premio Novela Europea Casino de Santiago, traducida al español, italiano, hebreo y alemán y llevada al teatro por la compañía Tanttaka.​ Belleza Roja, de la exitosa serie de los policías Abad y Barroso, fue ganadora del Premio Frei Martín Sarmiento. Su novela por entregas, Sobreviviendo, fue Ganadora del XV Premio de novela por entregas de La Voz de Galicia. Arantza Portabales ha participado en varias obras colectivas de relatos. En pleno éxito de la serie de Abad y Barroso, Arantza decide parar e inicia una saga nueva, la de Los crímenes de Loeiro con la detective Iria Santaclara, el ex policía Cesar Araujo o La Gestapo, cuya primera entrega, Asesinato en la Casa Rosa, presentó en PLH el pasado año, y hoy lo ha hecho con la segunda, Asesinato en el molino del cura.

“El ayer nunca está muerto. Ni siquiera es pasado”, escribió Faulkner. Y pocas novelas recientes parecen entenderlo tan bien como Asesinato en el molino del cura. Después de llevarnos a Loeiro en Asesinato en la casa rosa, Portabales regresa a esa Galicia húmeda, brumosa y llena de secretos familiares, culpas heredadas y comunidades que vigilan desde las ventanas, donde todos se conocen, todos observan… y casi nadie dice la verdad completa. Pero esta vez el viaje es más oscuro. Más cruel. Más humano también. La novela no tarda ni una página en avisarnos de que hemos entrado en un territorio peligroso. Asesinato en el molino del cura arranca con una escena brutal, salvaje, casi insoportable Una matanza en la Galicia rural de 1984 y una niña muerta. Cuarenta años después, una mujer sin memoria vuelve al lugar del que quizá nunca logró escapar del todo. Y ahí aparece una de las grandes obsesiones literarias de Portabales: la memoria como campo de batalla. Porque hay personajes que necesitan recordar para sobrevivir… y otros que matarían por olvidar. Pero lo más inquietante no es solo la violencia. Lo verdaderamente perturbador es el silencio que viene después. Porque en Loeiro ese territorio literario inspirado en la Loira de la infancia de Arantza Portabales– todos saben algo, todos observan, todos recuerdan… o fingen no recordar. Y ahí aparece uno de los grandes temas de esta novela: la memoria. Lo que el cerebro borra para sobrevivir. Lo que un pueblo entero decide enterrar para seguir viviendo. Pero esta vez lo hace con una novela más oscura, más cruel y probablemente también más ambiciosa.

Arantza Portabales, excelente conversadora, nos ha hablado entre otras cosas de que: Lo que quería era volver al pueblo de mi infancia, a Loira, que en este libro es Loiro, y hacer esta novela (…) Me gusta hablar del concepto de saga porque realmente me gustaba incidir en esto cada libro es autoconclusivo. Haré tres, ya lo hice con Abad y Barroso. me gusta hacer también otro tipo de literatura más intimista”. Sigue diciendo que cada novela es muy distinta a la anterior en la trama. El estilo sí ha cambiado, esta es más oscura. “Creo que tiene que ver con el momento personal. Cuando hice Casa Rosa estaba pasando un momento bastante flop con lo cual necesitaba una escribir algo luminoso (…) ahora estoy muy bien para escribir algo más oscuro(…) Es mi mejor novela negra, estoy plenamente convencida porque soy más madura, porque he tenido más tiempo porque la he reposado, ha sido el primer libro en que estoy en excedencia, me parece un privilegio. Relata que lo que más le interesa, además del crimen, es el cómo y el por qué, más que por el quien; lo que pasa el día después, cómo eso condiciona la vida, las relaciones humanas de todos los que están alrededor del crimen, algo muchísimo más interesante, afirma. La novela pone al lector ante un dilema moral. ¿Qué haríamos si estuviéramos en la situación de ese hombre que retrató McCarthy en La Carretera? ¿mataríamos por dar de comer a nuestros hijos? “Yo creo que la novela negra lo que enseña es lo que hacemos, la verdadera naturaleza humana el día después del final”. También hablamos del ambiente de la Galicia rural, donde los muertos no descansan, porque los vivos no acaban de enterrarlos del todo; donde todos se conocen y la memoria colectiva se organiza en torno a lo que conviene no saber y que está obligado a pasar por el aro y exponerse a las miradas; de los personajes,  Iria, Cesar, la entrañable Gestapo, de Alba Mariño que vuelve al pueblo para recordar lo que ella ha olvidado y que los del pueblo no quieren recordar, de las hermanas Freijomil,  nietas del cura de Ardán, tres mujeres marcadas por el aislamiento, el duelo y un pasado que nunca se cerró del todo; de que la estructura no es nueva en el género negro, pero sí la forma en que ella la usa; ded la relación en la novela entre memoria silencio, verdad, el miedo y culpa, etc.

Asesinato en el molino del cura, es un domestic noir muy clásico en homenaje ya desde su título a Agatha Christie, a quien Portabales comenzó a leer a los doce o trece años. Una novela intensa y llena de giros, en la que el suspense, los secretos y las relaciones humanas se entrelazan con maestría, capaz de atrapar desde la primera página; una novela de atmósfera opresiva con muchas capas, porque no es solo una novela negra, es una exploración de la condición humana, de lo que ha crecido dentro por callar y no querer saber, aunque los muertos siguen hablando. Arantza Portabales una gran escritora y una seductora conversadora.


 

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 Radio teatro de pegando la hebra con Vicente marco Aguilar y Carmen Jiménez

 

Radio teatro de PLH con la obra “Eran siete hombres” de Vicente Marco. Interpretada por él y la actriz Carmen María Giménez: El Radio Teatro de PLH ha estado de nuevo en el programa de hoy con una obra de Vicente Marco Aguilar, que, desde 2015 está vinculado a PLH, ya sea como autor, entrevistado cada vez que ha publicado las novelas o libros de relatos, de este escritor enormemente prolífico. También ha presentado y representado en el programa, radio relatos y diversas obras de radio teatro breve, en las que ha actuado como actor y director.  En 2024 inició su Consultorio Literario Radiofónico que dirige y presenta en PLH dedicado a escritores y no escritores, en el que responde a las cuestiones que estos le plantean sobre la creatividad, estructura, personajes, la revisión, de lo que es el estilo, etc

La obra de hoy, “Eran siete hombres”, ha sido interpretada por él y por la actriz Carmen María Giménez, Licenciada en Filología y Diplomada en Magisterio, que ha realizado cursos de Teatro y Locución. En los últimos dos años, con la Compañía Circo y Pan, ha interpretado numerosas piezas teatrales cómicas tanto en la Región de Murcia como en la Comunidad Valenciana. “Eran siete hombres”, es una crítica a la reforma laboral que acaba con derechos importantes y normalizan situaciones «extrañas». Después de la representación, Vicente Marco nos cuenta que “hace tiempo que la escribí con ocasión de aquella gran reforma laboral que hizo el partido en el gobierno del PP que acabó con muchos derechos de mucha gente y, porque el humor te permite poder meterte de una manera mucho más directa con lo que está ocurriendo.  Aquí hemos visto como el marido está ahí, completamente ultrajado porque lo pierde todo y ha sido capaz de pasar por todos los sitios como consecuencia de eso acaba diciendo ¡Puta reforma laboral! (…) A mí me encanta normalizar lo extraño. Lo hacía Kafka y otros muchos autores. A mí la escritura me permite normalizar lo extraño y así jugar con esa realidad que aparentemente está fuera de lo cotidiano. Trabajar en esos códigos a mí me gusta tanto con el humor como en otros géneros”. Le hemos comentado la excelente interpretación de Carmen Giménez, hablando con total naturalidad de algo que no es muy normal y él haciendo el marido que va de sorpresa en sorpresa pero que no se opone, sino que, muy a su perar, asume la situación “kafkiana”, y asume y asume… “esa es la gran virtud del actor en este caso de Carmen de conseguir y actuar con total naturalidad y normalidad con algo que no lo es” Marco nos ha hablado de su próximo “bolo” este viernes en la localidad de Copa de Bullas, en la Región de Murcia. “Vamos a hacer ahí seis piezas cómicas unidas. En la Plaza Juan Pablo II y hay que reservar porque hay una copa y el espectáculo, pero creo que vale 3 euros o sea que es un precio simbólico porque lo organiza el Ayuntamiento”. Nos ha hablado de lo mucho que le ha sorprendido muy gratamente la gran actividad cultural que se lleva a cabo en este pueblo murciano.


Vicente Marco Aguilar es novelista, cuentista, dramaturgo y ensayista, con más de sesenta premios literarios en narrativa y teatro, en 2024, fue galardonado con el Premio de las Letras del Mediterráneo por toda su trayectoria literaria. También es actor, director teatral y profesor de talleres de escritura creativa, que ha adquirido un gran prestigio. Como dramaturgo, sus obras, representadas en España e Hispanoamérica, ha sido Finalista Premio Agustín González 2012 por «Terapia de Bala»; Premio Nacional de Teatro Castelló a Escena 2012, por «Viernes 13 y sábado 14″; Accésit premio de teatro Lope de Vega 2013, Premio Fray Luis de León de Teatro 2014 o Premio Ciudad de Requena 2018.

 

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 Entrevista a María José Galé Moyano

María José Galé Moyano presenta en PLH su deslumbrante primera novela “Arterial”:  María José Galé Moyano (L’Hospitalet de Llobregat, 1975) reside desde la infancia en Zaragoza.  Es Doctora en Filosofía, cuenta además con un Máster en Estudios Filosóficos, Máster en Humanidades: Arte, Literatura y Cultura Contemporáneas, Licenciada en Filología Hispánica y en Psicopedagogía. Es profesora en el área de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Zaragoza. Ha publicado el ensayo Mujeres barbudas. Cuerpos singulares (Bellaterra, 2016) y ha colaborado con artículos en diversas revistas especializadas, así como en seminarios y encuentros académicos en distintas universidades y centros de investigación. Actualmente, su investigación se centra en los ámbitos del feminismo, la literatura y el arte. coordina el Club de Lectura Feminista del espacio La Tartería.

María José Galé Moyano que nos ha presentado su primera novela, Arterial, es una autora que llega a la narrativa con una voz sensorial, precisa y sorprendentemente madura. La novela, publicada por Editorial Candaya, se despliega como un viaje entre el duelo, la noche y el arte, y propone una lectura que ilumina las zonas más frágiles y vulnerables de la experiencia humana. Publicada con primor por la ya mítica Editorial Candaya, al frente de la que está nuestra admirada, Olga Martínez Dasí, que hoy ha estado también con nosotros junto a Ismael Pellejero, que ha asesorado en aspectos biológicos de la documentación.

Hemos conversado sobre la novela con María José Galé Moyano, un libro donde se cruzan las pérdidas, la búsqueda de la belleza y la construcción de la identidad. Ella nos ha  que de cuándo se dio cuenta de que el cuerpo sabía algo que la escritura no estaba preparada para decir; de que Arterial parece escrito desde un lugar de escucha más que de afirmación; de si el libro no buscaba respuestas sino que era una forma de estar con lo que pasaba y, por tanto, qué lugar ocupa la duda en su manera de escribir; de si el rehuir cualquier épica del dolor ha sido por una decisión estética, ética o corporal; de qué le daba el formato de inventario del catálogo final que no cierra, sino que enumera, acumula e insiste como una especie de apéndice que, en realidad está fuera y dentro del texto a la vez, y que habla, precisamente, de esa posibilidad de mirar al interior; de la fragmentación del yo, a lo largo de la novela, de su desposesión ya que no aparece como un centro firme, sino como una conciencia atravesada por estados, por sensaciones; de la contención del tono, de que nada se desborda; de cuándo supo que la novela no iba a ser argumental sino corporal; de la importancia del silencio, de lo no dicho en Arterial, como elemento narrativo; de sus obsesiones vinculadas con esa idea de que “casi todo lo que sucede en la realidad puede ser atravesado de un aire a estético, pero algunos elementos que en algún caso pueden ser desechados como parte de algo estético pueden formar parte de lo conceptual”; de cómo se sobrevive a una pérdida y de cómo en comunidad, con los otros empieza, a veces, la reconstrucción; de los personajes, Django, un joven de barrio que acaba de perder a su madre, y Florencia, una artista visual, descubre algo insólito en su portal que la obliga a repensar la exposición fotográfica en la que lleva meses trabajando. también nos ha contado por qué Arterial está estructurada como instantáneas, a modo de si fotografías, instantes de realidad que empiezan y acaban; de la importancia de la sangre como lenguaje, símbolo y sintaxis y de las breves pinceladas ensayísticas que recorren la presencia de la sangre en la ciencia, la historia, la literatura y el arte; de su visión del arte como refugio y como revelación; de su visión del feminismo, etc.

María José Galé Moyano escribe desde un lugar incómodo: allí donde el lenguaje deja de ser una herramienta segura y el cuerpo empieza a hablar con su propia gramática y plantea una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando el cuerpo interrumpe el discurso que teníamos preparado para nuestra propia vida? Cuando ya no podemos hablar de nosotros mismos sin que algo —un síntoma, una fragilidad, una fisura— se adelante a las palabras. El cuerpo, aquí, no es metáfora: es archivo, es territorio, es pregunta abierta. Y la escritura no viene a explicar, sino a acompañar. El cuerpo deja de ser una propiedad y se convierte en un territorio compartido entre lo biológico, lo biográfico y lo simbólico. La novela propone también una meditación sobre el arte como revelación de lo más oculto; y una reflexión casi ensayística, llena de historias, sobre la sangre como símbolo. La escritura es contenida, precisa, muy consciente de sus límites, se ha dicho que “el estilo de María José Galé Moyano se distingue por su materialidad: no describe, corporiza; busca crear una experiencia de lectura que va desde el relato intimista, la conversación y el recuerdo, hasta la contemplación, el ensayo y las citas. Destaca la estética de los pequeños detalles que los convierte – unas zapatillas fucsias, un helado derritiéndose, un silencio largo en la cocina- en materia narrativa. Aborda la pérdida, la intensidad de lo efímero y los vínculos inesperados que sostienen nuestras vidas. Abundan las referencias concretas:  literarias filosóficas científicas y pseudocientíficas, porque también se habla de esas reflexiones racistas en la ciencia durante el siglo XX, que tienen que ver con la sangre. “El catálogo final es una pieza literaria autónoma que actúa como inventario corporal y emocional. Introduce una escritura casi ensayística-poética, cercana al aforismo y al fragmento. Reordena la novela desde otro eje: ya no narrativo, sino conceptual y simbólico. Funciona como un contra archivo: frente al relato clínico, médico o social del cuerpo, propone un archivo íntimo, subjetivo, vulnerable. Este catálogo reafirma que Arterial no quiere cerrar, sino seguir latiendo en el lector.”

 

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 Palabra de poeta con Juan Lebrun

 

Juan Lebrún poeta, músico y maestrante universitario venezolano en el espacio Palabra de poeta: “Yo era una voz que deseaba formar parte de ese ambiente, de ese instante, volverse uno”: Juan Lebrun (Caracas, 1997) es poeta, músico y maestrante en Lingüística por la Universidad Central de Venezuela (UCV). En 2024 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Joven Ida Gramcko por su primer libro, El libro de las improvisaciones (LP5 Editora, 2024). Anteriormente, obtuvo el tercer lugar en el 7.º Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas (2022) y su libro Salmista fue valorado en el Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana 2021. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano y bengalí.  Actualmente trabaja en un segundo libro centrado en la improvisación como estudio de formas expansivas gráfico-sonoras y como exploración interaccional con población atípica, así como en el desarrollo de un proyecto sonoro paralelo que explora las relaciones entre voz, música e improvisación.

La escritura de Juan Lebron explora las relaciones entre oralidad, improvisación, música y paisaje sonoro, desarrollando una poética donde la voz y el ritmo funcionan como formas de pensamiento y percepción. La crítica ha destacado en su trabajo una búsqueda singular alrededor de la escucha y de las posibilidades musicales del lenguaje. El jurado del Premio Ida Gramcko señaló en su obra un “trabajo exuberante y surreal de la palabra y el ritmo”.  El poeta y ensayista chileno Héctor Hernández Montecinos escribió sobre el libro: “Este libro es en sí una práctica, una operación, un procedimiento, que consigue lo que pocos: unir la historia de una vida con un solo momento y que ese solo momento sea tan notable como aquella propia vida”. Asimismo, definió la escritura de Lebrun como “una tierna radicalidad y una fe matemática en la tentación de lo no dicho y en la tentativa de lo por venir”. El escritor Jesús Gomes afirmó que el poemario “se erige en los intersticios del suburbio caraqueño y latinoamericano”, y destacó cómo el autor “consigue materializar momentos específicos e invisibles de la experiencia suburbana a través de la palabra”, articulando además “un ímpetu profundamente lúdico” vinculado al poema sonoro. Por su parte, el poeta y ensayista Luis Alfredo Álvarez describió el libro como “la intermitencia de una voz que paradójicamente solo puede ser escuchada en la espesura de la palabra escrita”, mientras que la poeta Ana María Hurtado señaló que en su escritura “la improvisación puede seguir un hilo deliberado”, conformando “una sólida arquitectura donde las asociaciones libres poseen una dirección y un sentido precisos”. En otra lectura crítica, Zorian Ramírez observó que la poesía de Lebrun “se centra en el vuelo y no en el ave”, entendiendo la improvisación como una tentativa de “eternizar el instante” y convertir el paisaje cotidiano en experiencia acústica y espiritual. Del mismo modo, Alberto Hernández destacó el carácter performático y oral de su propuesta, afirmando que “Lebrun escribe a ritmo de voz cantante”, construyendo poemas donde “todo fluye como un torrente mientras la boca expresa”.

En algunos textos firmados por él mismo o en presentaciones de El libro de las improvisaciones, Lebrun ha dicho: “Me propuse el proyecto de las improvisaciones: un libro transcrito. No escribí nada de lo que leerán a continuación. Lo transcribí”; “Estaba cansado de una escritura que pretendiera tanto”; “Quería desnudar quién era, mostrar mi habla (…). Debía caminar, improvisar en el lugar que fuera, y volverme tan azaroso como el pájaro que bajaba a cantar”; “Yo era una voz que deseaba formar parte de ese ambiente, de ese instante, volverse uno»; “La escritura rastrea ese cauce de tonos que desalojan el yo diluyéndolo”. Lebrun entiende la poesía como riesgo: “El desafío aquí es plausible a una devoración de los métodos de abordaje del poema, un riesgo asumido como burla a las fórmulas y a los encasillamientos”; “Improvisar es registro, reciclaje modal”.  La de Juan Lebrun es acaso toda una poética Del abandono, de la impostación y la búsqueda de una voz que se integra en el mundo en lugar de imponerse sobre él.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, España, y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.

 


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