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Pegando la Hebra

Maritza Cino Alvear poeta, narradora, catedrática y docente ecuatoriana en Palabra de poeta de PLH

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    Maritza Cino Alvear poeta, narradora, catedrática y docente ecuatoriana en Palabra de poeta de PLH Marizta Cino Alevar


“La poesía como un espacio de refugio emocional o mental, una zona de fuga”

Maritza Cino Alvear, Guayaquil, Ecuador 1957, poeta, narradora, catedrática y docente emérita de la Escuela de Literatura de la Universidad de las Artes de Guayaquil, es licenciada en Lengua Española y Literatura, tiene un diplomado en Educación Superior y es directora de talleres literarios.

Maritza Cino Alvear empezó a escribir poemas en la adolescencia, “como una necesidad de expresar y metaforizar la existencia con sus fisuras y contrapuntos”. Ha publicado los poemarios: Algo parecido al juego,1983;

A cinco minutos de la bruma 1987; Invenciones del retorno,1992; Infiel a la sombra, 2005; Cuerpos guardados, 2008; Poesía reunida (1983-2013) 2013; El temblor de los huertos, 2022; y dos libros de cuentos, Días frívolos, 2016; y Zona de fuga, 2024. Obra suya figura en numerosas antologías, en revistas latinoamericanas, españolas y en revistas virtuales estadounidenses. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, portugués, árabe y francés. Ha participado en festivales de poesía nacionales e internacionales. Ha obtenido el Primer Premio en el Concurso nacional de poesía Medardo Ángel Silva, Municipalidad de Guayaquil, 1983. Menciones de honor en los Concursos Ismael Pérez Pazmiño, diario El Universo, 1990. Medalla al mérito cultural otorgado por el Congreso Nacional, 2005. Premio Nacional Ileana Espinel Cedeño en reconocimiento a su trayectoria, otorgado por el Festival internacional de poesía Ileana Espinel, 2023.

De su poesía se ha dicho que es intensa, verbalmente poderosa y en transformación. En ella hay exploración, crisis del sujeto y conciencia del lenguaje. La poesía aparece como cuestionamiento social y reescritura simbólica, que utiliza referencias religiosas para subvertirlas; reescribe esas tradiciones desde una perspectiva feminista y crítica dando voz a grupos marginados y experiencias invisibilizadas. Transita por temáticas: cuerpo, eros, memoria y conflicto existencial y oscila entre lo erótico y corporal, lo existencial y fragmentario, lo afectivo y amatorio, pero también lo oscuro o “letal”. Todo ello como parte de un proceso de búsqueda y de interrogación constante que se mueve por etapas, crisis y exploraciones, entre poesía y prosa, pero siempre manteniendo una densidad poética porque “no puede desprenderse de su naturaleza como poeta”.  El crítico Juan Carlos Abril habla de su obra como un “magma” en ebullición, una fuerza verbal intensa donde los sentimientos están en constante movimiento, que su poesía madura se centra en una indagación del yo y del lenguaje, con una voz que “atrapa y consuela” y que resulta “fresca y profunda”. Por su parte, Luis Correa-Díaz, de la Academia Chilena de la Lengua, poeta y profesor de Digital Humanities y Human Rights en la University of Georgia-USA, ha dicho: “El temblor de los huertos de Maritza Cino Alvear, la poeta ecuatoriana de mayor resonancia con mis inquietudes poéticas (…) organizado en cuatro movimientos o ámbitos, precedidos por una sección llamada “Tramas”, donde se anticipa ese leitmotiv -si se me permite esta antigüedad de vocablo-,  de una mujer en su viaje genealógico interno, hacia la madre y hacia la hija, sin olvidar que es asimismo ambas a la vez también. Un viaje genésico en lugar de espiritual o, si se quiere, para no ofender/confundir a nadie, tan espiritualmente genésico como toda verdadera indagación sobre nuestra humanidad. Si Huidobro escribió Temblor de cielo (1931), Maritza nos (retro)trae a los “huertos humedecidos” en los que nacemos, vivimos y morimos (somos depositados a la hora de nuestra muerte), en tanto nos hemos pasado toda la vida soñando con las alturas, tarareando percibidas “ausencias”, entretenidos con “el exceso de adjetivos” que es nuestro incauto fablar y que sólo un/a poeta de la templanza, raros/as son, puede señalar en medio de nuestra soledad nocturna. Todo poemario tiene un relato experiencial de base y ésta no es la excepción. Los movimientos que se despliegan a través del poemario de Maritza son: “Interiores”, “Exteriores”, “Puentes” y “Umbrales”. De cada uno de ellos, y de todos en su conjunto, habría que señalar que, al menos, en ese marco del huerto que tiembla ahí afuera y que nos convoca, se despliega un relato de la memoria, de la voz en un viaje intergeneracional. Sin embargo, esta nota sólo pretende dejar abierto ese marco como quien abre una ventana.”

Para Marizta Cino Alvear, escribir es una necesidad vital, ligada a la memoria, al cuerpo y a la exploración de la existencia. Por ello vuelve constantemente a zonas de origen, trauma o intensidad emocional: la infancia, la herida y la memoria, “La infancia es un campo minado… una herida que no cierra”, afirma. Así pues, vive la escritura como un espacio de refugio emocional o mental, una zona de fuga, y también de crisis. La poesía es exploración del lenguaje y del yo: interrogar la palabra, construir y desestabilizar la identidad entre lo dicho y lo que se silencia. Sea como fuere, Maritza, “no puede desprenderse de su naturaleza como poeta”.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.


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