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Tras el éxito de “Los escorpiones” Sara Barquinero se consolida como una gran escritora con “La chica más lista que conozco” Sara Barqueiro
¿Qué sucede cuando el deseo de ser reconocido se entrelaza con estructuras de poder que nos exceden?
La que hoy hemos presentado, “La chica más lista que conozco”, no es sólo una novela, es un lugar donde el pensamiento se vuelve experiencia, donde la experiencia se vuelve lenguaje, y donde el lenguaje, inevitablemente, se vuelve juicio. Su autora, Sara Barquinero, escribe desde un filo incómodo en el que la inteligencia deja de ser refugio, para convertirse en intemperie. La Universidad, ese espacio que promete revelación, aparece aquí como un teatro de jerarquías invisibles, y, a veces también visibles, de deseos desplazados, de vergüenzas heredadas y de aprendizajes que no siempre iluminan, sino que también oscurecen. En la escritura preguntas persistentes: ¿Qué ocurre cuando el conocimiento no emancipa, sino que ordena, clasifica y, en ocasiones, somete? ¿Qué sucede cuando el deseo de ser reconocido se entrelaza con estructuras de poder que nos exceden? Y, sobre todo, ¿qué lugar ocupa la vergüenza en la construcción de una identidad que siempre parece llegar tarde a sí misma?

Hemos conversado con Sara Barquinero, autora de esta novela que nos ha impresionado. Con ella nos hemos adentrado en una obra que dialoga con la filosofía, pero también con la memoria íntima de quienes han sentido alguna vez que pensar, y ser vistos pensando, tiene un precio. Una novela de aprendizaje, que refleja las decepciones relacionadas con la llegada a la edad adulta y pone sobre la mesa temas como el nepotismo en la universidad pública o el abuso de poder.

Y en ella ha combinado dos cosas que para ella han sido siempre muy importantes: la literatura y el mundo académico: ensayo, tratados, artículos. Etc- La novela surge de una situación de enfado y de indignación profunda. “La primera fuerza de la novela fue la indignación y la rabia y el deseo de denuncia. Pero si me he reconciliado no con el tema en algún sentido, porque como me visto obligada a repasar toda mi experiencia como estudiante, he recordado que, algunos de los mejores momentos de mi vida, ha sido entre las cuatro paredes de una facultad de Filosofía. Pero las cosas que me enfadaban me siguen enfadando”. Nos cuenta que su indignación hizo que dejara la filosofía: “Cuando estaba acabando la tesis doctoral, no podía más y dejé de leer filosofía, tanto en el momento final, porque ya estás corrigiendo, como durante años hasta que me puse a escribir esta novela en serio, que me obligó a revisitar, por ejemplo, a Sartre o a Platón. Sara Barquinero estuvo a punto de abandonar, pero decidió respirar hondo y hacer lo que hacen los escritores cuando la vida se te tuerce o te da un palo: narrarlo.

Y ya centrándonos en el libro, nos dice: “estaba haciendo el doctorado, primero con mucha ilusión, luego un poco amargada y al final odiando al universo un montón, y empecé a escribir algunos de los fragmentos que son más ensayísticos y ácidos. (que aparecen en el libro como un tratado). Ya en ese momento pensé que eso podría ser una novela, pero lo retomé cuando ya había publicado Los Escorpiones y no sabía por dónde tirar”.. De estas anotaciones, de su experiencia en el mundo universitario y de su indignación por las cosas que all´se vivían, nació esta novela: «En todas las universidades que he pisado hay un mamoneo entre profesores y alumnas (…), es como que admitimos que la educación superior pueda ser el coto de caza para señores mayores con barriga».

La trama gira en torno a una joven de 18 años que deja su ciudad natal para estudiar Filosofía en Madrid, convencida de que la experiencia le cambiará la vida. En medio de su Bildungsroman particular, entre los movimientos estudiantiles y el estudio sobre qué significa el amor para autores como Platón o Sartre, se obsesionará con Juan, uno de sus profesores, pese a que él es más de 10 años mayor. Barquinero indaga en los factores que le empujan a esa obsesión, en las flaquezas e inseguridades de la protagonista, muy preocupada por parecer «de provincias», pero tiene claro dónde está el peso de la responsabilidad. «Una cosa es que una chica de 19 años se sienta atraída por su profesor y otra que un señor de 53 con un puesto público siga adelante, después de haberlo hecho con otras diez chicas antes” La autora considera que estos casos están más cerca de ser la regla que la excepción «Hemos consumido muchas ficciones de niñas y adolescentes que van de enamorarse de un profesor, de enamorarse de un hombre mayor, de alguien que todo el mundo te dice que es problemático, pero ellas creen que pueden salvarlo, convertir al chico malo en bueno». “Al final, desde la vergüenza podía hablar de todos los temas que atraviesan la novela.”

Escrita como un tratado filosófico, indaga también en la amistad femenina en entornos masculinizados, la belleza del conocimiento, la ansiedad por forjarse una identidad y los claroscuros del compromiso político en la vida íntima. Subtitulada, Un tratado sobre la vergüenza, la novela tiene una estructura de tratado filosófico, donde combina: un narrador en tercera persona con una voz crítica que anota observaciones sobre la trama, con un tono más cínico y cabreado y referencias a filósofos, en especial a Sartre, Barthes y Platón.

Y en esta magnífica novela Barquinero transita por la burocratización y la endogamia universitarias; los problemas: la precariedad, tener que «pelear» por plazas de profesor asociado; la amistad entre mujeres y el feminismo; el desclasamiento y el sentimiento de no pertenencia al grupo; de la cultura como instrumento de exclusión social; del deseo y por las dinámicas de poder atraviesan la novela; de la moralidad ambigüa y el no posicionamiento de la universidad ante algo que ya es sistémico; del Héroe de la Vieja Guardia que vive de las rentas, del “contra Franco vivíamos mejor”, y de su habilidad para manejar las luchas de poder en las junglas burocráticas de la universidad: de la insatisfacción permanente de Alicia, la protagonista; de la muchas metáforas estructurales que no siempre se perciben en una primera lectura, como la universidad apareciendo como microcosmos social, Madrid como símbolo de centro cultural o la inteligencia como forma de clase social; de la vergüenza y la culpa o del imaginario romántico. Un gusto escuchar a Sara. Quizá esta novela nos obliga a mirar allí donde preferiríamos no hacerlo: en los mecanismos invisibles que nos constituyen, en las jerarquías que nos atraviesan, en el deseo de ser vistos y en el miedo a serlo demasiado, porque, al final, no se trata solo de quién es “la chica más lista”, sino de qué significa, verdaderamente, serlo en un mundo que no siempre sabe qué hacer con la lucidez.

Sara Barquinero es zaragozana, doctora en Filosofía hizo un trabajo sobre el concepto de lo sublime en Kant. Escribe poesía, narrativa y teatro, en cuanto a literatura se refiere. En su faceta investigadora y académica, participa en congresos, simposios, prologa libros, escribe artículos y otras publicaciones filosóficas. Es autora de la obra de teatro, Termina y, su primera novela, Estaré sola y sin fiesta, lo escribió, como becada, en la Residencia de Estudiantes; Los escorpiones, una novela monumental que combina cinco historias entrelazadas que ha tenido un gran impacto y unos reconocimientos espectaculares. La beca de la Real Academia de España en Roma le permitió hacerlo con su segunda novela, La chica más lista que conozco (Lumen), mientras hacía el doctorado.
Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.