“El escritor se deshace en las palabras; y de aquello que intenta nombrar apenas quedan huellas, rastros”
Christiane Dimitriades, venezolana, de origen griego, nace en Egipto, El Cairo y llega a Venezuela a los tres años de edad. Licenciada en Filosofía y luego profesora de Estética en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela Ha publicado poesía y ensayos de arte y filosofía en diversos periódicos y revistas especializadas de América, Sevilla o París.

Ha escrito textos en varios catálogos sobre artistas visuales nacionales. Autora de los poemarios Del eterno retorno y Encuentros del poeta con el psicoanalista. En 1997 publica una novela: Sabath. En 2001 realiza la compilación de Mínima antología de estética. Voz de fondo que reúne tres poemarios: Todos los bordes, Hablo una lengua y Voz de fondo. Después, El cuarto jugador, Verdad dice quien sombra dice y Los sueños.

En el prólogo del libro Voz de Fondo, la escritora Victoria de Stefano dice: “La poesía de Dimitriades está muy alejada de cualquier tentación de hermetismo. Tampoco es lírica en el sentido de la complacencia y el deleite puesto en juego por las imágenes y las metáforas, aunque sin duda las hay, sobre todo en Todos los bordes y Hablo una lengua, o por los rizos verbosos del lenguaje. (…) Antes que las imágenes, que los lugares de la naturaleza, es el tono de las emociones el que irrumpe y atraviesa verso a verso el corte del poema o la sobria contención de la prosa. En de Voz de fondo, está el imperativo de ir tras las palabras que lo concentren todo, en optar por el despojamiento que le da cabida a la idea conductora para mostrarse por entero y llegar, sin sombras ni veladuras, a su coda conclusiva”. El poeta Alberto Hernández afirma en Letralia acerca de Voz de fondo: “Christiane Dimitriades se expande, se explaya desde tres instantes, desde tres libros que, a la larga, son uno solo porque no se cuestionan: son complementarios, son medulares desde el signo de un estilo muy particular cuyo talante está en la búsqueda del pensar, de desarmar conciencias para la reflexión (…)Emociones y pensamientos conforman un complejo que permite al lector ir más allá”. Néstor Mendoza, poeta y editor, refiere: “La inteligente y depurada prosa de Christiane Dimitriades —autora venezolana de origen griego por cuyas venas “corren más de seis mil años de mitología, cinco mil setecientos ochenta y cuatro años judíos, dos mil veintitrés años del calendario gregoriano y una anemia fulminante”— nos presenta la buena nueva de Verdad dice quien sombra dice,” (…) “Aquí detectamos el cuerpo de una escritora que percibe su estancia en la tierra (un país que se deteriora) y registra su tránsito con sagacidad.

En su palabra se asocian el pensar y el sentir, dos ingredientes indivisibles y fundamentales para entender esta poesía que se deja palpar a través de todos los sentidos”. Y, Verónica Aranda asevera acerca de El cuarto jugador: “La poesía de Christiane Dimitriades fluctúa entre el aforismo, la filosofía del lenguaje y la fragmentación. La escritura es, según la concibe la autora, un acto de disociación y desapego, sometido al azar y relacionado con nuestra insignificancia como seres humanos. Escribir poesía implica la aniquilación del yo para conversar con otras voces. Supone entrar en una atmósfera de inestabilidad verbal en la que nombrar no traza caminos, sino que deja simples huellas. De ahí la importancia del silencio, simbolizado en El cuarto jugador. Porque las palabras son como cartas de una baraja que se vuelven a mezclar después de cada partida, «en una pérdida ancestral” Al final, la palabra poética rompe el cauce previsible de la comunicación para reescribir su propia antirretórica personal

Christiane Dimitriades dice que el escritor se deshace en las palabras; y de aquello que intenta nombrar apenas quedan rastros. Después el lector reconstruirá, transformará o incluso anulará aquello que el autor creyó haber dejado escrito. El poema pues continúa en la mirada de quien lo recibe. Hay algo muy hermoso en todo esto: para Christiane, escribir parece consistir tanto en abrir preguntas, desplazarse hacia lo desconocido y aceptar que las palabras nunca terminan de decir del todo aquello que queremos nombrar. Y quizá por eso, cuando habla de poesía, aparecen una y otra vez el silencio, la sombra, el azar, el desdoblamiento y el lector. Como si el poema necesitara siempre de un espacio vacío para poder suceder.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.
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