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Pegando la Hebra

Manuel Jabois, Rodrigo Cortés, Vicente Marco, Antonio Penadés, Juan Miguel Aguilera y Gloria María Bustamante hoy en Pegando la Hebra

micMaría Vicenta Porcartoday15/10/2026 3

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    Manuel Jabois, Rodrigo Cortés, Vicente Marco, Antonio Penadés, Juan Miguel Aguilera y Gloria María Bustamante hoy en Pegando la Hebra María Vicenta Porcar


Dos grandes novelas, un consultorio literario, la voz de la Antigua Grecia y la poesía en nuestro tiempo de cultura

 

En el programa de hoy: el Consultorio Literario de Vicente Marco Aguilar; las entrevistas a Manuel Jabois que nos presenta su novela, “La víspera”, y Rodrigo Cortés que lo hace con, “Hija del cielo”; el espacio de Antonio Penadés, “Roma nos habla”, en el que ha conversado con Juan Miguel Aguilera sobre la adaptación cinematográfica de Nolan de “La Odisea” de Homero; y, en Palabra de poeta la invitada ha sido, Gloria María Bustamante.

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Consultorio Literario Radiofónico de Vicente marco:

Vicente Marco Aguilar vuelve con su Consultorio Literario Radiofónico de PLH: Escribir es aprender a mirar, pero también aprender a elegir: qué contamos, qué callamos y qué palabras pueden darle forma a eso que todavía no sabemos explicar. Desde 2024, Vicente Marco nos acompaña en Pegando la Hebra con su Consultorio Literario Radiofónico, un espacio abierto a quienes escriben, a quienes quisieran hacerlo y a quienes simplemente sienten curiosidad por los mecanismos de la literatura.

Como novelista, dramaturgo, cuentista, ensayista y profesor de escritura creativa, Vicente Marco conoce el oficio desde muchos lugares: el de quien inventa historias, el de quien las lleva a escena y el de quien ayuda a otros a encontrar su propia voz.  Hoy hemos vuelto a abrir este consultorio en el que Vicente Marco, ha respondido a varias de las preguntas que los oyentes le han ido formulando por escrito en el WhatsApp del teléfono de PLH: +34 649 024139. Hoy ha respondido a Tito, Carmen, Adela, Toni, Charo, Christina, Juan, Ana y Pere que , entre otras cosas, le han planteado: cómo se consigue que el lector se preocupe por un personaje que, en principio, no le cae bien; qué hace que una escena resulte imprescindible en una novela; cómo podemos reconocer que está ahí solo porque nos gusta, pero no aporta nada a la historia; cómo se escribe humor sin explicar el chiste ni estropearlo; qué hacer cuando llevamos semanas trabajando en un texto y, de pronto, descubrimos que hemos perdido el interés por él; qué hacer cuando una persona cercana reconoce en un personaje algo de sí misma y se siente ofendida por lo que hemos escrito; cómo puede un lector descubrir qué recursos utiliza un escritor al que admira, sin limitarse a imitar su manera de escribir o cómo se reconoce una frase que suena bien, pero que en realidad no dice nada.

Vicente ha ido desgranando respuesta ilustrándolas con ejemplos y anécdotas propias de su experiencia en los talleres de Vicente Marco Aguilar novelista, cuentista, dramaturgo y ensayista, con más de sesenta premios literarios en narrativa y teatro, que, en 2024, fue galardonado con el Premio de las Letras del Mediterráneo por toda su trayectoria literaria.

También es actor, director teatral y profesor de talleres de escritura creativa, en la Universidad Politécnica de Valencia, en la Fundación Max Aub o en colegios y entidades privadas. Esta experiencia ha propiciado la publicación de los ensayos: Manual de escritura creativa y premios literarios, Cómo escribir un cuento y dibujarlo. (2018) junto al ilustrador Kolo, Escritura creativa para activar la mente y Manual de teatro. Cómo concebir una pieza teatral para aficionados o profesionales.

Desde 2015 está vinculado a PLH, ya sea como autor, entrevistado cada vez que ha publicado las novelas o libros de relatos, de este escritor enormemente prolífico. También a presentado y representado en el programa, radio relatos y diversas obras de radio teatro breve, en las que ha actuado como actor y director.  En 2024 inició su Consultorio Literario Radiofónico que dirige y presenta en PLH dedicado a escritores y no escritores, en el que responde a las cuestiones que estos le plantean sobre la creatividad, estructura, personajes, la revisión, de lo que es el estilo, etc.

Fotografía de archivo de Pegando la Hebra

 

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Entrevista a Manuel Jabois que presenta su novela, “La víspera” en Pegando la Hebra. ¿Qué ocurre cuando decir la verdad amenaza aquello que amas?

Manuel Jabois, ha estado en Pegando la Hebra para presentarnos su última novela, «La víspera», una perturbadora historia con una protagonista inolvidable, Amalia Constenla, que sacude los límites morales a través del sacrificio, la culpa y la redención. Jabois es escritor y periodista de largo recorrido que, desde 2015, escribe en El País y ha obtenido el premio Mariano de Cavia. Ha publicado libros de artículos como, Irse a Madrid, unas breves memorias, Manu, Nos vemos en esta vida o en la otra, llevada al audiovisual, y novelas de éxito como, «Malaherba», «Miss Marte» o «Mirafiori.

La Víspera empiezan con algo mucho más inquietante que una desaparición, un crimen o un secreto: una familia esperando sentarse a la mesa. Porque pocas cosas contienen tanta belleza y tanto peligro como una familia. Es el lugar donde aprendemos a amar, a mentir, a callar, a proteger y a ser protegidos. El lugar donde nacen los vínculos más sólidos y también algunas de las heridas más profundas. En La víspera, Manuel Jabois nos lleva precisamente ahí: a ese territorio donde el afecto convive con la culpa, donde la verdad compite con la necesidad de sobrevivir y donde una simple celebración familiar puede convertirse en una pregunta moral de enormes dimensiones. La víspera es un lugar extraño, es ese instante en que todavía no ha ocurrido nada y, sin embargo, todo parece a punto de suceder. El territorio de la expectativa, de la imaginación y del miedo. La hora en la que las cosas todavía podrían ser de otra manera.

La nueva novela de Manuel Jabois habita justo ese espacio. Una casa que se prepara para una celebración. Una madre que cocina. Un pueblo alterado por una noticia inquietante. Una familia que se dispone a reunirse. Y debajo de todo ello, como una corriente submarina, los silencios acumulados durante años. Porque Jabois sabe algo que la literatura lleva siglos contando: que las familias rara vez se rompen de golpe; suelen hacerlo lentamente, a través de aquello que nunca se dijo. La literatura suele desconfiar de la felicidad. Quizá porque las familias felices tienen pocas historias que contar y las otras, las que están llenas de silencios, de secretos y de zonas oscuras, contienen todas las preguntas importantes. La víspera, la nueva novela de Manuel Jabois, nace de una de esas preguntas esenciales: qué ocurre cuando el amor y la verdad dejan de coincidir. Cuando proteger a alguien exige callar. Cuando la familia deja de ser únicamente un refugio y se convierte también en una prueba moral.

La novela transcurre en apenas un día, pero habla de toda una vida. Y quizá de algo todavía más antiguo: de esa pregunta que acompaña a los seres humanos desde que existen las familias. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por los nuestros? Durante veinticuatro horas acompañamos a Amalia Constenla mientras espera la llegada de sus hijos para celebrar su cumpleaños. Pero, como ocurre en las mejores novelas, lo que está en juego no es una celebración, sino algo mucho más profundo: la distancia que existe entre quienes somos, quienes creemos ser y quienes necesitamos que los demás vean. De todo eso, hemos hablar hoy con Manuel Jabois, y también de sus orígenes en Sanxenxo, el negocio familiar de hostelería y de la mucha gente que conoció allí. Y de su familia a la de Amalia Constenla que cumple 65 al día siguiente, estamos pues en la víspera de la celebración. Ella se encierra en casa a preparar comida y a limpiar para que todo brille mientras espera a sus hijos. Fuera, policías y periodistas ocupan el pueblo a causa de un suceso que paraliza durante veinticuatro horas el país. Y Jabois nos ha hablado de las celebraciones familiares como una fuente narrativa maravillosa porque unen a personas a través de un vínculo muy literario: la sangre. De Amalia, que es un personaje fascinante, una mujer con una falla elemental. “Y hace algo que yo sé que hacen los psicópatas cuando consiguen de alguna forma integrarse en la sociedad, que es imitar, fijarse en lo que hacen los demás y reproducirlo. Ella hace el bien no porque sienta que debe hacerlo, sino porque ve que así obtiene una recompensa social”. De la importancia del deseo de éxito de Amalia, Y ahí conviven, el silencio y la mentira; de hasta dónde se está dispuesto a llegar defender a la familia, una pregunta que atraviesa todo el libro; sobre lo tóxico en las relaciones familiares, que pueden llegar al terror,  y de que la familia de su novela es especial; por eso merece convertirse en novela; de cómo era ser famoso hace 29 años y ahora respecto al personaje de Chami Palmeira; de su interés como escritor de los personajes en precario y su amor por todos los personajes; sobre la parte de infierno de los pueblos pequeños;  de su uso que hace del humor; de la ambigüedad en “la normalidad”, en el mundo rural especialmente. Y ha aparecido el “grupo” de los demás personajes: Mon, Ramón, el padre, los vecinos, las mujeres del vermú. Y de como trata las relaciones familiares, de la contención, de la ambientación, sobre el final y si vale la pena renunc8iar a la verdad para mantener unida a la familia la relación entre el amor y la verdad. Manuel Jabois es un escritor de verdad, que escribe verdad.

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Rodrigo Cortés presenta su novela “Hija del celo” en Pegando la Hebra. De creatividad incesante, es escritor, guionista, productor, compositor, podcaster, y director de cine:

Rodrigo Cortés ha estado en Pegando la Hebra para presentarnos una novela excepcional: “Hija del cielo”: Una niña. Una habitación sin ventanas. Y dos voces. Con esto empezó a escribirla novela. No sabía todavía quién era esa niña, por qué estaba encerrada allí, ni siquiera sabía exactamente qué era Gabaón, ese lugar frente al mar que terminó siendo colegio, orfelinato y monasterio. Lo curioso es que tampoco quiso saberlo antes de empezar. Cortés escribe sin mapa y sin brújula. Va descubriendo mientras escribe. Pero muy pronto encontró la voz de la niña. Una voz rota, reiterativa, torrencial, aparentemente desordenada, que intenta nombrar cosas que no comprende del todo. Y junto a ella, otra voz: la del narrador, precisa, trabajada, musical. Dos voces que avanzan al mismo tiempo, sin detener la historia, y que van mostrando un mundo en el que conviven lo religioso, lo mágico, lo cotidiano, lo inquietante…. Su autor deja abiertas muchas posibilidades, él mismo las fue descubriendo mientras escribía. Y después, llegó el trabajo intenso con muchas reescrituras, para ajustar personajes y estructura, y, después para escuchar la música de las palabras, el ritmo, el flujo de la atención. Primero dejarse llevar y después controlar hasta la última palabra. Y en medio de todo eso está una niña que puede despertar nuestra compasión, nuestra inquietud, incluso nuestra irritación; un padre Alén lleno de contradicciones; unas monjas, 61, que parecen guardar más de un secreto y una presencia, el Hombre Guapo, que se resiste a que decidamos exactamente qué es. Quizá porque este autor que ama la palabra apasionadamente, y los lenguajes: pinta, dirige cine, compone algún tema de sus bandas sonoras con Víctor Reyes, escribe artículos o participa en famosos podcasts, no quiere decidir por nosotros. Quiere que el lector entre en Gabaón, nade entre todos los personajes que lo pueblan, y encuentre allí sus propias respuestas, o no…

De todo esto nos ha hablado Rodrigo Cortés, y también que se niega deliberadamente a decirnos qué es exactamente esa presencia que habita en la niña, o qué le sucede a ella: puede estar poseída, enferma, ser víctima, victimaria, mentirosa, santa o simplemente una niña extraña; que escribió el primer capítulo con la voz del narrador omnisciente, pero al abordar el segundo, “supe en el acto que la voz de la niña iba a irrumpir constantemente en la novela, en los capítulos pares”; que le que de la niña, “sabía solamente que estaba encerrada en una habitación sin ventanas, en un ambiente católico. Ni siquiera sabía si aquello era un colegio, un monasterio o un orfelinato”; de lenguaje de la niña afirma que: “Para eso tienes que meterte en un cerebro muy dañado y darte mucha libertad, porque esta niña se expresa a través de una sintaxis muy dislocada, muy rota, como por otro lado hacen los niños, que tratan muchas veces de expresar fenómenos complejos o que no entienden del todo con un vocabulario muy limitado. Tienes que permitir ser reiterativa como hacen los niños, volverte a explicar cosas que ya te ha explicado como hacen los niños”. Cuenta que hay una parte gozosa en dejarte habitar torrencial y en la que prácticamente apagas el cerebro, te dejas habitar por ese torrente, y también que durante las revisiones llegó a «odiar profundamente» a la niña porque tenía que volver una y otra vez a ese cerebro y a esa voz. Esa mitología invisible empieza a tener sentido, aunque él no tenga todas las respuestas: por qué podría estar allí esa niña, quién es el padre Alén, cuál es su relación con la hermana Adriana, qué papel desempeña la hermana Maite, que fue una sorpresa para él esa mezcla imposible entre la botánica y la magia, todo ello en un mundo católico con toques de paganismo.

La obra está estructurada en cinco partes. 37 capítulos y el final que nos dice que apareció a medio camino en que ya sabía a donde iba. En la llamada quinta parte ya hizo un esquema de qué iba a suceder en cada capítulo, porque sabia como iba a cerrar las cosas, entre ellas el magnífico gran diálogo entre Alén y el Hombre Guapo; el rito que se desarrolla en toda su complicación; y que iba a haber un epílogo pero que sentía que tenía que ser poético y científico al tiempo.

Una de las claves de “Hija del cielo” es la ambigüedad, “que el lector decida”. Cortés no quiere conducir al lector hacia una interpretación determinada: la novela no decide qué es la niña, ni el Hombre Guapo, una presencia no está construida como un demonio convencional que representa simplemente el mal. Algunos de sus atributos pueden parecer positivos; otros, negativos. La novela respeta al lector hasta el punto de desafiarlo: nos muestra una mirada desde múltiples ángulos y deja ahí al lector para que decida sus propias concluimos, muy al estilo de su maestro cinematográfico Martín Scorsese, productor de la película “Escape” de Cortés.  Nos ha hablado de su experiencia como niño lector y cinéfilo, de cómo el cine y los libros han influido en su vida, y la pintura, y la música. Es un creador polivalente porque así lo quiso: deseaba ser pintor, escritor y músico; hoy lo hace todo a la vez al dedicarse al cine. Ha trabajado con actores de la talla de Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy o Uma Thurman, en películas como Concursante, Buried, Luces Rojas o El amor en su lugar. Como escritor, ha publicado libros de antiaforismos , novelas, una antología de cuentos y una fábula gráfica; ha obtenido el Premio Cavia. Habla de cine, literatura y música en los podcasts, Todopoderosos y Aquí hay dragones. Un creador fascinante.


 

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Grecia nos habla:

Antonio Penadés en “Grecia nos habla” ha conversado con Juan Miguel Aguilera sobre “La Odisea” de Nolan. Una charla interesante, inteligente, documentada y enriquecedora: Muchos viajes que no terminan cuando se alcanza la costa. Continúan dentro de nosotros, convertidos en memoria, en preguntas, en relatos que cada época vuelve a contar porque todavía necesita encontrar en ellos algo de sí misma. La Odisea de Homero lleva casi tres mil años acompañándonos. El regreso de Ulises a Ítaca es una aventura por mares desconocidos, pero también un viaje por la condición humana: la astucia, la pérdida, el deseo, la fidelidad, la tentación de olvidar quiénes somos y la obstinación de regresar a casa.

Hoy, en Grecia nos habla, Antonio Penadés, que dirige el espacio, y Juan Miguel Aguilera, que conocen bien el territorio de la historia, los mitos, el cine, y la imaginación, se han acercado a ese universo a través de la mirada cinematográfica de Christopher Nolan en su película “La Odisea”, para hablar de sus hallazgos, sus decisiones, sus licencias y también aquello que, acaso se pierde cuando una historia milenaria cambia de rostro.

Antonio Penadés, historiador, periodista y abogado, lleva años siguiendo las huellas de la Grecia clásica. Lo ha hecho en sus libros de viajes, en sus investigaciones y en sus cursos de Historia de Grecia en el Museo L’Iber de Valencia., dirige desde el pasado año este espacio, donde la Antigüedad encuentra palabras para hablarnos del presente. A su lado ha estado Juan Miguel Aguilera, escritor, ilustrador, diseñador industrial y divulgador científico, una de las voces más reconocidas de la ciencia ficción española, con una obra extensa y traducida a otros idiomas, y una trayectoria jalonada de premios nacionales e internacionales. JuanMi, que también nos acompaña en Pegando la Hebra al frente de Micromegas: La tertulia, donde empezaron a hablar de las adaptaciones de La Odisea en el cine, conoce como pocos el poder de la imaginación para construir mundos y hacerlos habitables. Adaptar un clásico implica, decidir qué conservamos, qué transformamos y qué estamos dispuestos a sacrificar. ¿Qué sucede cuando el espectáculo desplaza la emoción? ¿Qué puede cambiar un creador sin traicionar el corazón de una historia? ¿Y qué permanece en nosotros de aquel mundo de dioses, héroes y mortales que los griegos imaginaron hace tantos siglos? La conversación ha estado servida y con ellos hemos zarpado hacia Ítaca. Les aseguramos que los dioses les han sido propicios y nos han regalado una charla interesante, inteligente, documentada y enriquecedora.

El punto de partida han sido las reflexiones escritas por Antonio nada más ver la película. En ellas observaba que le sorprendía la no aparición de la isla de los feacios “justo el lugar desde donde Odiseo narra su historia. Una pena pues el pasaje de Nausicaa es precioso, así como el momento en que Odiseo rompe a llorar al escuchar un aedo narrar la gesta de Troya”. Han cuestionado el vestuario, “… es bien feo. Y Agamenón parece llegado de la guerra de las galaxias. Una pena que la nave de Odiseo sea un barco vikingo y que no hayan utilizado la Argo, la antecesora de la pentecóntera, que se construyó en Volos y que recrea la nave de Jasón y los Argonautas”; “Odiseo (Matt Damon), Penélope (Anne Hathaway) y Calipso (Charlize Theron), bien caracterizados. Telémaco (Tom Holland no da la talla)”;  consideran una injerencia de lo políticamente correcto, que Elena de Esparta y Clitemnestra sean negras; negras; entre los hallazgos positivos destacan la interpretación de John Leguizamo como el porquero ciego leal a Odiseo y la de Robert Pattinson que dota a Antínoo de arrogancia y enorme ambición; bien resueltos los pasajes de Polifemo, las sirenas, el de Escila y Caribdis o el de las vacas sagradas de Helios: Por el contrario consideran poco creíble el pasaje del Hades y Odiseo no se reencuentra con Aquiles ni con su madre “un desperdicio pues sería una escena vibrante” ; para Antonio, “La escena de la isla en que aparecen una especie de androides es horrible, se supone que son los lestrigones pero es lo peor de la película. Distorsiona mucho”; la recreación de Troya es un poco chunga, huele a cartón piedra y aquello parece Terra Mítica (nada que ver con el Troya de Petersen y Brad Pitt). El caballo no está bien hecho, y tampoco recrean una Troya celebrando la huida de los griegos. Del mismo modo, hay escenarios que no parecen el Mediterráneo sino playas de Islandia o de Escandinavia” (…) “El combate final es un mareo -escenas desgajadas y rápidas- y además poco creíble; de hecho, en la Odisea son el padre y el hijo los que matan a flechazos a los pretendientes, todos ellos desarmados”; “… cuando al final Penélope suelta que esos invasores son los propios griegos por las atrocidades cometidas en Troya, se me cayó todo al suelo. También dicen que es el final de la Edad del bronce, ¿Cómo saben que se llama así?… De esto, del nuevo libro de Antonio Penadés, “Acrópolis”, y de su curso sobre la Historia de la Grecia Clásica en el Museo L´Iber, y mucho más, han hablado estos dos grandes conversadores. Les sugerimos que no se lo pierdan y escuchen este podcast.

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Palabra de poeta:

Gloria María Bustamante, poeta y psicóloga colombiana, autora de libros de investigación social en Palabra de poeta. “Como María Zambrano, le ha devuelto el alma y el corazón a la filosofía”: Gloria María Bustamante Morales, nació en Medellín. Es Psicóloga. Magíster en Educación y Desarrollo Humano y diplomada en Cooperación Internacional. Su trayectoria une la escritura literaria con el trabajo educativo, social y de investigación. Es Socia fundadora y Coordinadora de Investigación en la Corporación Educativa Combos, ONG que defiende los derechos de las niñas, niños y mujeres desde hace 33 años. Asesora de los informes de mujeres y población LGTBIQ+ de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición en Colombia.

Como poeta es autora de, Epimeleia Heautou: La inquietud de sí, Poemas de hadas y de hades y Sa-ver-se. Ha obtenido el Premio de poesía “En el cielo de Aná”, Primer premio. Medellín, 2014. Premio Regional de Poesía “Meira Delmar”. Primer premio con edición. 2008. Premio Nacional de poesía. Ediciones Embalaje, Primer premio con edición. Museo Rayo, 2006. También ha participado en encuentros nacionales e internacionales de poesía y ha publicado poemas en antologías. Su producción escrita incluye trabajos de investigación y sistematización vinculados a la educación, las mujeres en situación de empobrecimiento y los procesos de construcción de conocimiento colectivo. Entre sus publicaciones de este ámbito figuran La palabra en las mujeres empobrecidas y Sa-ver-se.

De su obra ha dicho Marga López Diaz: “Gloria María va a consagrarse como una de las grandes voces de la poesía del país. Es una expresión extensa, de verso largo, todo pesa, tiene una contundencia en la literatura, es muy original, muy fluida, es un río de palabras.”. Y Águeda Pizarro Rayo afirma: “Como María Zambrano, Gloria María Bustamante, le ha devuelto el alma y el corazón a la filosofía (…) en sus ensayos poéticos, y en sus poemas filosóficos cuya última revelación es la compasión”. El crítico Leopoldo de Quevedo y Monroy considera el libro, Poemas de hadas y de hades, como  una reflexión sobre lo que los hombres imaginan acerca de las mujeres y sobre los papeles que la sociedad les asigna. La mujer aparece interrogada desde los arquetipos de la princesa y el hada, pero también desde la posibilidad de rechazar el destino que esos modelos parecen imponerle. El amor no aparece necesariamente como salvación; también puede ser una estructura que limita la autonomía de las mujeres. En Solamente gatuversar, los neologismos y las asociaciones sonoras introducen humor y ternura en un texto atravesado por la preocupación ante la violencia. La experimentación verbal, la palabra como juego y resistencia, permite crear un pequeño territorio de libertad frente a un mundo hostil.

En PLH, sobre esta obra de Gloria María, inferimos su tarea de revisión de los cuentos, los ideales románticos y las identidades que la sociedad prescribe. Su atención a lo vulnerable: la infancia, los animales, las personas excluidas y las experiencias humanas que reclaman reconocimiento. Su deseo de transformación de lo cotidiano mediante el lenguaje, el juego verbal, la imagen inesperada y la capacidad de convertir una escena doméstica en una reflexión sobre la existencia. La poesía se muestra como una forma de mirar de nuevo lo cotidiano, parece contener una realidad que la mirada apresurada no alcanza a percibir: una gata que ronronea, un movimiento, una presencia silenciosa. pueden convertirse en materia poética. La escritura surge aparentemente, de una atención que detiene el tiempo ordinario y descubre en él algo inesperado. Para ello hace falta detenerse, observar, dejar que las cosas revelen una dimensión que no siempre sabemos nombrar. Poetizar, desde esta perspectiva, sería acaso, aprender a mirar aquello que la costumbre ha vuelto invisible.

La poeta parece preguntarse cuánto hay de propio y cuánto de aprendido en nuestros deseos.  Acaso, la poesía se convierte así en un instrumento de desobediencia intelectual para desmontar las imágenes heredadas y descubrir las contradicciones que esconden.  Su escritura sobre los animales muestra una sensibilidad que no establece una frontera rígida entre la experiencia humana y la de los otros seres vivos. Frente a las noticias de odio, armas y destrucción, la intimidad con el animal abre otro espacio posible: un lugar de contacto y cuidado.  En sus poemas conviven el humor y la preocupación, la intimidad y la violencia, la delicadeza y la crítica, puede aproximarse a lo doloroso sin renunciar al juego, y a lo tierno sin convertirlo en sentimentalismo. La poesía de Gloria María Bustamante, parece encontrar su fuerza cuando una realidad pequeña deja de ser insignificante y un relato que parecía natural comienza a revelar sus grietas, una fisura en nuestras formas habituales de entender la vida. Por esa fisura, ella cuela la poesía.

 

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio, dial 99.9 FM Valencia (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.02


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