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Pegando la Hebra

Juan Gómez Jurado, Cristina Sanz, Alejandra Correa, Asís G Ayerbe y Mirlo, en Pegando la Hebra

micMaría Vicenta Porcartoday29/10/2026 6

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    Juan Gómez Jurado, Cristina Sanz, Alejandra Correa, Asís G Ayerbe y Mirlo, en Pegando la Hebra María Vicenta Porcar


Esta tarde: el Premio de las Letras del Ateneo, una pianista deslumbrante, una revista que trina y una poeta que cose y escribe

Asís G Ayerbe, creador polifacético: fotógrafo, diseñador, editor y diseñador gráfico, en su espacio “El Mirlo en el aire”, nos hablará, entre otras cosas, de Los ángeles de las ruinas. Una de las últimas aventuras de Mirlo, la revista que trina, creada por él y Oscar Esquivias; Juan Gómez Jurado estuvo hace poco con nosotros para presentarnos Mentira su última novela Hoy regresa como flamante ganador del Premio de las Letras del Ateneo Mercantil de Valencia; la virtuosa pianista Cristina Sanz, viene expresamente desde Madrid para concedernos una entrevista y su actuación en PLH dentro del espacio Ciclo Amadeus de nuestra compañera, Teresa Flores; en Palabra de poeta, nuestra invitada es Alejandra Correa, poeta, escritora, artista visual, editora y gestora cultural,  uruguayo-argentina.

 

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El Mirlo en el aire de Asís G. Ayerbe y Óscar Esquivias:

Mirlo, la revista que trina y Los ángeles de las ruinas: Son muchos los pájaros que cantan para anunciar la primavera. El Mirlo de Asís G. Ayerbe y Óscar Esquivias canta, trina, para anunciarnos que todavía quedan muchas cosas hermosas por descubrir. Y no canta solo: trae fotografías, poemas, relatos, música y extravagancias deliciosas. Porque Mirlo es una revista que no se conforma con poner una cosa detrás de otra: las mezcla, las hace conversar y consigue que una fotografía se ponga a escribir, que un poema se vuelva película o telenovela, o troquelados, elementos de la arquitectura para que cada lector pueda construir un monasterio único e irrepetible.

Óscar Esquivias y Asís G Ayerbe

Asís G. Ayerbe, fotógrafo, diseñador, y cómplice de esta aventura editorial, está de nuevo con nosotros, en a Pegando la Hebra para contarnos qué ha estado tramando ese pájaro suyo que, por lo visto, no conoce las jaulas ni entiende de fronteras entre las artes. Asís es además de editor y promotor de proyectos que entrelazan la fotografía, la literatura y otras formas de creación artística. Junto al escritor Óscar Esquivias, ha impulsado iniciativas editoriales singulares en las que la imagen y la palabra dialogan y se enriquecen mutuamente. Ambos crearon Mirlo, la revista que trina, una publicación mensual editada entre Madrid y Burgos por Los Duelistas. Cada número constituye una aventura estética irrepetible, en la que confluyen artistas, escritores, fotógrafos y músicos. Su trabajo anterior incluye proyectos como libros secretos xxs y Calle Vitoria, una obra desplegable de más de ocho metros dedicada a recrear plástica y literariamente una calle de Burgos vinculada a su infancia. En el universo de Asís, editar no consiste solamente en publicar: consiste en encontrar conexiones inesperadas entre las artes y convertirlas en objetos que invitan a mirar, leer y escuchar de otra manera. Él y Óscar Esquivias han conseguido que una revista sea mucho más que una suma de fotografías, textos y música: han creado un territorio donde las artes se encuentran y se transforman unas a otras. 

En el espacio de hoy, Asís nos ha hablado de un número de la revista muy especial para él y para Óscar; el nº41que han titulado, Los ángeles de las ruinas, el mismo que el de un poema escrito por Rafael Alberti, cuyo primer verso parece pensado para el monasterio de Santa María de Rioseco: “Pero por fin llegó el día, la hora de las palas y los cubos”.  Al parecer, “tras muchos años de abandono y expolio, los vecinos del valle de Manzanedo y del resto de las Merindades se unieron para salvar el edificio de la desaparición a la que estaba abocado e iniciaron unas jornadas de trabajo voluntario a las que se presentaron con palas, picos y cubos”. Asís y Óscar Esquivias fueron a visitarlo y publicaron un reportaje para El Viajero de El País (que puede leerse aquí.). Nos dice que luego han vuelto muchas veces y que, fruto de la visita que hicieron en mayo de este año, ha sido el número 41 de Mirlo, en el que, cuenta, “que aparecen, troquelados, elementos de la arquitectura del monasterio con los que cada lector podrá fundar el suyo propio: un monasterio irrepetible, fantasioso, con infinitas posibilidades, habitado por monjes y lleno de historias de monjes como las que contaron Gonzalo de Berceo o Santiago de la Vorágine”. Afirma con rotundidad que este número solo tiene sentido impreso y que les gusta pensar que Gutenberg se hubiera sentido muy orgulloso de Mirlo y se habría suscrito para ver qué cosas somos capaces de hacer con su invento de imprimir biblias” (rie).

Para los creadores de Mirlo es muy importante la memoria y la resurrección de un lugar, el monasterio de Santa María de Rioseco, que pasó del abandono y el expolio a convertirse en un proyecto de recuperación colectiva gracias a los vecinos. Asís nos ha dicho qué les siguió llamando de esas ruinas, de ese lugar herido, de este monasterio, para llevarlo a las páginas de Mirlo y, además, que cada lector puede construir el suyo propio, un edificio imaginario, irrepetible: qué les llevó a convertir la revista en una arquitectura de papel. Otra vez más juegan a hacer jugar al lector con ello. Es también una forma de devolvernos el placer de jugar con los libros, de tocar, imaginar y crear con nuestras propias manos. Y, una vez más, el número tiene banda sonora propia: José Manrique ha compuesto “La piedra y el agua – quasi una fantasía”, una postal sonora del monasterio de Santa María de Rioseco y su entorno, que puedes escuchar aquí. aquí.

De todo esto, del siguiente número de la revista y mucho más hemos hablado, aprendido y disfrutado hoy con Asís. Ya estamos con ganas de seguir jugando con él y con Mirlo, la revista que creó con Óscar Esquivias, de la que ambos han dicho: “Mirlo, la revista que trina recibe su nombre del más artista de los pájaros cantores, el ave que, en palabras de Juan Ramón Jiménez, “enloquece de amor”. Nosotros sentimos gran amor por la vida, por el mundo y por el arte, y queremos plasmarlo en una revista dedicada a la fotografía y la literatura. Cada número es una aventura estética y tiene un carácter único e irrepetible, ya que no se reimprime: quien deja escapar al mirlo ya no puede tenerlo consigo ni escuchar su canto.”

 

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Entrevista a Juan Gómez Jurado Premio de las Letras del Ateneo 2026

Entrevista a Juan Gómez Jurado Premio de la Letras 2026. Su obra ha ido desde la arquitectura del suspense a la incertidumbre de la verdad: Gómez Jurado estuvo hace apenas unas semanas presentando en Pegando la hebra su última novela, Mentira. Y ahora vuelve como flamante ganador del Premio de las Letras del Ateneo de Valencia, en reconocimiento a su trayectoria literaria y a su éxito como referente del thriller en español, que le ha concedido el Ateneo Mercantil, como reconocimiento a su trayectoria literaria y a su éxito como referente del thriller en español.

Juan Gómez Jurado nos ha atendido de nuevo con su habitual amabilidad y, en conversación distendida, hemos recorrido su trayectoria literaria y los aspectos más destacado de su obra y de cómo ha ido evolucionando. Pero antes hemos hablado de los orígenes de su pasión lectora, la semilla de su pasión por escribir: cuando era niño, su padre le leía cuentos, entre ellos los de Calleja del que tenía una gran colección. En aquellas historias empezó a crecer una pasión que, muchos años después, se convertiría en una forma de compartir con millones de personas la posibilidad de vivir otras vidas a través de los libros.

También hemos pasado por su obra para niños y jóvenes: “Me gusta escribir para los niños. Es tremendamente satisfactorio. Yo me siento mucho más cercano a ellos.

Me divierten más sus universos”. Alex Colt, o los Rexcatadores, Amanda Black y Misterio S. A., escritos con Bárbara Montes.

Para Gómez Jurado, el ADN de un gran lector y el de un escritor son prácticamente idénticos. La diferencia está en esa pequeña mutación que lleva al lector a querer contar sus propias historias. Y él ha hecho de esa pasión una aventura que atraviesa generaciones, idiomas y universos imaginarios. Desde Espía de Dios hasta Reina Roja, pasando por sus libros infantiles, su escritura ha ido construyendo un territorio propio, alimentado por la literatura, el cine y la cultura popular; un territorio donde el suspense convive con el humor, la inteligencia con la fragilidad y los personajes extraordinarios con algo profundamente humano.

Desde Espía de Dios (2006), su primera novela, hasta Mentira (2026), ha recorrido veinte años de escritura en los que ha ido ampliando las posibilidades de su narrativa sin renunciar a su capacidad para atrapar al lector y ha ido, el dominio de la intriga a una exploración cada vez más compleja de los personajes, sus contradicciones y los límites de la verdad. En sus primeras novelas, entre ellas Contrato con Dios y El emblema del traidor, establece los cimientos de su escritura: enigmas, secretos, amenazas y conexiones inesperadas. Aprende a administrar la información, dosificar las revelaciones y sostener la tensión narrativa. Con La leyenda del ladrón, El paciente y Cicatriz, su universo se amplía. El suspense deja de ser únicamente un mecanismo para resolver misterios y se convierte también en una forma de poner a prueba a los seres humanos. Las situaciones límite obligan a sus protagonistas a tomar decisiones cuyo precio es moral y emocional: la vulnerabilidad, el miedo, la lealtad y las contradicciones aparecen cuando los principios se enfrentan a la realidad. Con Reina Roja (2018), convierte la novela en un territorio y a Antonia Scott y Jon Gutiérrez en el centro de un universo narrativo compartido con millones de lectores. Antonia posee una inteligencia extraordinaria, pero sus capacidades no la protegen del sufrimiento ni de sus conflictos personales: la inteligencia como don y como condena. Jon aporta otra forma de comprender el mundo, basada en la experiencia, el humor, la intuición y la lealtad. Su relación demuestra que la inteligencia no basta para explicar a los seres humanos y que la vulnerabilidad puede ser tan reveladora como el talento. La intLa continuidad de este universo, junto a novelas como Loba Negra, Rey Blanco, Todo arde, Todo vuelve y Todo muere, muestra la capacidad del escritor para construir historias conectadas y personajes a los que los lectores desean regresar. Con Juan hemos hablado de estos dos personajes y de como se complementan. De ellos ha aprendido bastantes cosas a través de los actores que han encarnado a estos personajes en la serie de televisión que ha estrenado su segunda temporada y va camino de la tercera. A Juan le ha sorprendido mucho como Vicky Luengo que interpreta a Antonia, encontró un movimiento de cabeza para mostrar que Antonia había descubierto algo. También ha elogiado la actuación de Hovik Keuchkerian como Jon. Gómez Jurado, ¿seguirá con Reina roja?

Y cómo no, hemos hablado de Mentira, la novela en la que abandona el territorio conocido de Reina Roja y plantea un desafío narrativo diferente. Eva Ramos, una mentirosa profesional, protagoniza una historia en la que la desconfianza forma parte del relato desde el principio. La principal transformación está en la voz narrativa: después de trabajar durante años con un narrador omnisciente en tercera persona, el escritor construye una narradora en primera persona que no ofrece garantías de veracidad. El lector ya no tiene que descubrir solamente qué ha sucedido; también debe preguntarse quién le cuenta la historia y qué oculta. La mentira deja de ser únicamente un tema para convertirse en una herramienta que modifica nuestra relación con la novela. Y hablamos de la mentira como asunto moral y como principio formal.

También de la novela como homenaje a su fallecida amiga Eva Ramos y de su guiño a Agatha Christie al “encerrar” a la protagonista en un pueblo rodeado de nieve con un asesino que quiere matarla. Por supuesto. Mentira también está siendo un éxito. A través de estos cambios persisten algunas constantes: la presión del tiempo, los dilemas morales, la inteligencia enfrentada a sus propios límites y la voluntad de mantener al lector dentro de la historia, la capacidad de arriesgarse sin perder una voz reconocible. Todo ello manteniendo el ritmo, los diálogos ágiles, el humor y los giros que obligan a revisar lo que creíamos saber y sigue organizando la información con eficacia con una prosa muy visual, cinematográfica más bien, y muy precisa.

Juan Gómez Jurado quiere ir, y va, más allá. Siempre más allá…

 

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Ciclo Amadeus de Teresa Flores con la actuación de Cristina Sanz:

Deslumbrante actuación de la pianista Cristina Sanz: la música de los sueños cumplidos por el talento y la sensibilidad de una gran artista: Ciclo Amadeus ha comenzado hoy una nueva temporada celebrando el talento, la sensibilidad y la emoción de compartir la música con la luz de una pianista excepcional: Cristina Sanz, una joven artista que reúne una formación extraordinaria, una técnica deslumbrante y una sensibilidad que va mucho más allá de las teclas que acaricia. Cristina llegó desde Madrid, en medio de una agenda casi vertiginosa, para compartir con nosotros su música, su experiencia y su manera de entender el arte. Tras la entrevista, regresó para cumplir con otro compromiso musical. Ese gesto, como tantos otros que descubrimos durante la conversación, habla de su entrega y de una vocación que no conoce fronteras. Le agradecemos infinito su esfuerzo y generosidad. Ha sido auténtico orgullo y un gran regalo haber inaugurado con ella el primer espacio de la temporada del Ciclo Amadeus.

El currículum de Cristina Sanz Hernán (Madrid, 1999) es deslumbrante, con una sólida formación y amplia proyección artística. Realizó el Grado Superior de Piano en la Escuela Superior de Música Reina Sofía con la profesora Galina Eguiazarova. Ha completado dos másteres, en Investigación Musical Interdisciplinar e Interpretación Solista, y cursa estudios de Doctorado en Investigación Artística. Ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Mazda Pontoise del Concurso Internacional de París Pontoise y los primeros premios César Franck de Bruselas y Pescara. Como solista, ha actuado en importantes escenarios europeos y ha interpretado obras de Bach, Beethoven y Mozart, entre otros compositores, bajo la dirección de maestros como Sir András Schiff. Su actividad abarca también la música de cámara, participando en agrupaciones tales como el Trío Ambage (con el que recibió la Beca AIEnRUTa, con una gira de conciertos por España), o el Grupo Scarlatti de la Casa de la Moneda. En este momento forma parte del Trío Gamma, con el que tiene programados varios conciertos por la geografía española durante la próxima temporada. También incluye el repertorio barroco, la ópera y la música coral.

Ha sido pianista residente del Museo Nacional del Prado, colabora con el Teatro Real en La Carroza del Real y participa como pianista en la producción operística contemporánea María Estuardo, de la compañía Lajoven. En el ámbito docente, ha sido catedrática repertorista en los conservatorios superiores de Aragón y de Madrid, y desarrolla una intensa labor como pianista acompañante de cantantes, coros y agrupaciones instrumentales. Su trayectoria destaca por la versatilidad, la excelencia técnica y una concepción de la música que integra interpretación, investigación y pedagogía. Pero detrás de ese recorrido admirable encontramos también a una mujer que reflexiona sobre la educación musical, la necesidad de acercar la música a las nuevas generaciones y las desigualdades que todavía persisten para las mujeres en el mundo de la música clásica.

Hoy Cristina nos ha regalado una magnífica entrevista en la que nos contó que este mismo domingo ha tenido tiene una cita crucial en Castilla-La Mancha en la que ha interpretado como solista los conciertos de Chopin para piano y orquesta, junto a la Orquesta Sinfónica Carlos Cruz Díaz en Toledo. También nos ha hablado de sus padres, pilares fundamentales de su camino que tuvieron y siguen teniendo actualmente en su carrera profesional, a los que según ella les debe todo; de los desafíos que ha tenido que afrontar y de esa identidad artística que se construye con estudio, disciplina, pasión y tiempo. Y cuando le preguntamos qué cree que le diría aquella niña que fue si pudiera verla hoy, respondió con una sencillez conmovedora: “Me sentiría muy orgullosa de lo que has conseguido”. Quizá en esas palabras se encuentre la esencia de Cristina: la distancia recorrida sin olvidar el origen, la ambición sin perder la humildad y el talento acompañado de una profunda humanidad. Porque la música alcanza su verdadera dimensión cuando, además de deslumbrarnos, consigue emocionarnos y acercarnos a quien la interpreta. Cristina nos ha hablado e su faceta como pianista solista y de que se encuentra al frente de la Escuela Superior de Canto.

También está montando la temporada del Coro Semicírculo para escenarios tan imponentes como el Auditorio Nacional y el Teatro Monumental, con obras de una envergadura colosal como la Segunda Sinfonía de Mahler. Por si fuera poco, ya tiene la vista puesta en los grandes conciertos de Navidad, y en la que está preparando un repertorio hermosísimo: El Mesías de Händel y el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns entre otras obras. Por si fuera poco, está preparando la temporada de la Orquesta Boheme en el Auditorio de Getafe y los domingos es artista frecuente en los conciertos Matiné del ciclo del Club Matador. Nos ha dado su visión como docente sobre la educación musical en España, ;papel en los conservatorios y de cómo podemos acercar la música a las nuevas generaciones para que más personas la sientan como algo propio. También cómo se vive siendo mujer en el mundo de la música clásica, en el que siente que no tienen las mismas oportunidades, el reconocimiento y el acceso a puestos de responsabilidad que los hombres, que siguen existiendo barreras que convendría hacer visibles, e hizo referencia al edadismo, el cual siente en carne propia.

Ha sido un privilegio conocerla un poco más y acompañarla en este comienzo de temporada. Gracias, Cristina, por tu generosidad, tu luz y tu manera de recordarnos que los sueños, cuando se alimentan de pasión y esfuerzo, pueden llegar muy lejos. Y gracias, María Vicenta Porcar, por abrirnos una vez más las puertas de Pegando la Hebra, y a todos nuestros oyentes por acompañarnos en este rincón donde la cultura encuentra su voz y la música, su casa.

Por Teresa Flores: mentora, directora de la Asociación Ciclo Amadeus y del espacio homónimo en Pegando la Hebra

 

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Palabra de poeta con Alejandra Correa

Alejandra Correa poeta, escritora, artista visual, editora y gestora cultural uruguayo-argentina ha sido la invitada de hoy en Palabra de poeta de PLH, es poeta, escritora, artista visual, editora y gestora cultural. Nació en 1965 en Minas, Uruguay. Vive en Buenos Aires (Argentina) desde los tres años. Tiene ambas nacionalidades y su trayectoria está atravesada por la experiencia de habitar las dos orillas del Río de la Plata.

Publicó los libros de poesía Río partido (1998), El grito (2002), Donde olvido mi nombre (2005), Los niños de Japón (2010), Cuadernos de caligrafía (2009/2014), Maneras de ver morir a un pájaro (2015), Si tuviera que escribirte (2015/2017), El nombre verdadero (2020), La nieve (2022), Mi querido Marcopolo (junto a Marina Petit de Meurville) y Viajeras atlánticas (2023), entre otros títulos. Dos de sus libros fueron editados en España: Si tuviera que escribirte y Viajeras atlánticas, ambos por Libros de las Malas compañías de Madrid.

Su escritura explora la memoria, la identidad, la pérdida, los vínculos afectivos y la fragilidad de la existencia. En Maneras de ver morir a un pájaro, construye una distopía poética a partir de la muerte de las aves y de las múltiples voces que intentan comprender una catástrofe. En su reseña para Página/12, Silvina Friera destacó la mirada de Correa sobre “la fragilidad frente al poder”. Acerca de Donde olvido mi nombre, una crítica publicada en Crítica de Libros señala que “el sentido surge de esa zona de tensión alrededor de las palabras, y reconoce en sus versos una particular capacidad para expresar el dolor y la pérdida”. Su trabajo también se ha orientado hacia la poesía para las infancias y las formas híbridas entre escritura e imagen.

Si tuviera que escribirte, obra poética en prosa, recupera el intercambio epistolar como experiencia de intimidad y creación. Una reseña publicada por Infobae lo define como “un libro sobre la intimidad” y destaca que sus cartas “generan ganas de escribir”. Por este libro recibió el Primer Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de Uruguay en 2014. La edición de 2017 obtuvo, además, dos menciones Destacados de ALIJA: Mejor Ilustración y Labor Editorial. En El nombre verdadero, libro de poesía ilustrada realizado junto a Matías Acosta, la memoria familiar y el vínculo entre generaciones se convierten en materia poética. El escritor y especialista en literatura infantil Adolfo Córdova, en Linternas y bosques, destaca su “sabiduría, ternura, calidez, misterio y vitalidad”. Su libro Maneras de ver morir a un pájaro recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura de Uruguay, en la categoría de poesía inédita, en 2014, y la Mariposa de Plata del Concurso Internacional Marosa di Giorgio, en 2013.

Como artista visual, desarrolla trabajos de collage y arte textil. En 2013 obtuvo el tercer premio del Salón Nacional de Artes Visuales de Argentina, en la categoría textil.

Es fundadora y directora de la editorial independiente La gran Nilson. Su catálogo reúne poesía, narrativa, ensayo, traducciones y libros para niñas, niños y jóvenes, con especial atención a las literaturas de Argentina, Uruguay y Brasil. Entre 2004 y 2011 participó en la creación y codirección de la Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires. Desde 2010 coordinó junto con Marisa Negri el Festival de Poesía en la Escuela, iniciativa federal que promueve el encuentro entre poesía, lectura y escritura en ámbitos educativos. El proyecto convocó a cientos de poetas y llegó a miles de niñas, niños y jóvenes de todo el país.

Su trayectoria reúne así la escritura, la edición independiente, la experimentación visual y la gestión cultural, con una concepción de la poesía como práctica artística, espacio de memoria y forma de encuentro con otras personas y comunidades.

Alejandra Correa, afirma que, “la poesía da las respuestas; tengo esa impresión”, y que, la escritura puede sostener “un puente con un muerto, un puente entre generaciones”, con su padre fallecido cuando ella tenía ocho años.  Y también es una manera de dejar huella, una forma de permanencia: “con la escritura pensás que dejás algo que escape a tu tumba”. Alejandra Correa no concibe la poesía como algo encerrado en las páginas de un libro. La lleva al collage, al arte textil, a la fotografía y al vídeo. En sus obras visuales utiliza papeles, cartas, fotografías, hilos y fragmentos de textos, como si escribir y coser fueran dos maneras de recomponer una historia. “De la costura me interesa su poder de reunir fragmentos, y eso mismo es lo que siento que hago cuando escribo poesía, reúno fragmentos de mi historia personal, de mi infancia, de la memoria, de la identidad”. Y ella les da forma y los convierte en palabras capaces de tender puentes entre el pasado y el presente, entre la ausencia y la vida, entre la intimidad y los demás.

Pegando la Hebra, dirige y presenta, María Vicenta Porcar, control de sonido, Juan Lafuente. 99.9 Valencia Radio (España) y www.la999.es. Podcast: en la web y App de la emisora, Ivoox, Spotify, Youtube, etc.


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